Por Diego Fernando García Ochoa
diegodfgo@pensamientoserio.com
Entre el ruido de la política y las convicciones de la fe, suelen quedar vacíos de interpretación. La reciente y polémica frase del presidente Petro es el ejemplo perfecto. ¿Error, provocación o una verdad mal expresada? Aquí nos alejamos del titular escandaloso para buscar una respuesta en voz baja. Un análisis pensado para quienes creen que la teología todavía tiene mucho que decir en la plaza pública.
