Vida Cristiana


«Como cristianos, sois luz. Portaos como gente hecha a la luz.» Ef 5, 8-10  
 Caminar como hijos de la luz es vivir en plena sintonía con Dios. Hacer lo que agrada al Señor.  
Descubrir nuestro camino no es fácil; es una tarea que sólo la podemos hacer individualmente, 
no podemos hacerla en equipo. Cada uno es un proyecto único en las manos de Dios. Podemos 
caminar la vida con o sin proyecto, la diferencia la encontraremos en el fruto, vidas plenas o, a 
medio vivir. 
Por Vocación divina estamos llamados a ser adultos en la fe. Sabemos bien que cada etapa de 
la vida es maravillosa; la infancia, la adolescencia, la juventud y la edad adulta. Para llegar a la 
edad adulta no podemos detenernos en las etapas intermedias, estamos llamados a llegar a la 
madurez de la vida. Los cristianos debemos buscar la madurez cristiana, es decir, la etapa de la 
perfección; para ello no podemos quedarnos como niños en la fe, debemos crecer. Y crecer es 
comprometerse con el proyecto de Dios. 
Para llegar a esta etapa es necesario rechazar lo que no ayude a madurar como cristianos; lo 
malo, lo falso y debemos retener lo auténtico y bello que nos presenta la vida. Es necesario 
tener actitud positiva en la vida, sin ella no podemos crecer. Una persona que se conforma, 
tiene como ley hacer lo mínimo, en definitiva se acomoda al mundo. La puedes encontrar 
después de años, y verás que su forma de pensar es la misma, no llego a la madurez cristiana, 
porque no se atreve a crecer en el compromiso con su fe. Para llegar a la madurez cristiana hay 
que dejar el proyecto del mundo, por una verdadera  transformación en Jesús. 
Transformarnos, es madurar, es adquirir una mentalidad conforme a la voluntad de Dios. Esto 
es el verdadero culto interior y exterior que debemos dar a Dios. Adquirir a la luz de Dios, una 
capacidad de discernir lo que Dios quiere de cada uno de nosotros.  
Si nosotros llegamos a este estado de madurez cristiana, veremos los frutos; luz, bondad, 
honradez, sinceridad. Buscar y retener lo que es bueno, agradable y lo que es perfecto, es 
tener vida interior para vivir en plenitud. 
Padre Romeo

Diego Fernando García

Soy Licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), graduado el 20 de diciembre de 2025. Cursé un Ciclo Filosófico de cuatro años en el Seminario Mayor de la Diócesis de Málaga-Soatá y soy Técnico en Sistemas de la Fundación Autónoma de Santander. Mi pensamiento se orienta hacia el neorrealismo analógico, con especial interés en Aristóteles, la filosofía colombiana y la reflexión sobre la persona. Entre mis principales referentes están Santo Tomás de Aquino, Enrique Dussel y Mauricio Beuchot. He profundizado en el pensamiento de Abelardo Lobato, sobre cuya concepción de la persona realicé mi monografía de grado. Asimismo, soy creador de un sistema utópico inspirado en el pensamiento de Tomás Moro. Soy creador de Pensamiento Serio, proyecto dedicado a la reflexión filosófica sobre la sociedad y el sentido, desarrollado mediante una página web, YouTube, newsletters, blogs, Discord y otras plataformas digitales. Mi propósito es acercar la filosofía a la vida cotidiana y promover una reflexión seria sobre el ser humano y nuestro tiempo.

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