LA CONTIENDA PRESIDENCIAL COLOMBIANA ENTRE DOS PROYECTOS IDEOLÓGICOS ANTAGÓNICOS

 

 

“La política debería ser la ciencia que define

las condiciones sociales más propicias a la

percepción del valor y su realización”.

(Nicolás Gómez Dávila).

 

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INTRODUCCIÓN

La hermenéutica exige una metodología analítica capaz de examinar críticamente las categorías con las que se interpreta la realidad política. En el caso colombiano, se percibe un alejamiento de la búsqueda de la verdad, mientras la crisis institucional y política se hace cada vez más evidente. Las campañas electorales suelen idealizar determinados proyectos y convierten la disputa democrática en un escenario de confrontación, donde con frecuencia se privilegia la descalificación del adversario sobre la discusión de ideas. En este contexto, resulta necesario considerar el papel del mercado electoral dentro de un capitalismo transnacional que condiciona buena parte de las dinámicas políticas contemporáneas.

Desde esta perspectiva, puede sostenerse que los proyectos políticos en disputa, aunque se presentan como alternativas opuestas, comparten elementos propios de la modernidad política. Durante la campaña, ambos candidatos han moderado algunos de sus planteamientos con el propósito de ampliar su respaldo electoral. Iván Cepeda ha buscado acercarse a sectores empresariales mediante discursos orientados a generar confianza económica, mientras que Abelardo de la Espriella ha enfatizado propuestas dirigidas a los sectores más vulnerables y a la población de mayor edad. Esta dinámica pone de manifiesto el carácter pragmático de la competencia electoral y la constante adaptación de los discursos políticos en función de la obtención de votos.

Sin embargo, esta praxis política suele dejar en un segundo plano la reflexión sobre los límites éticos de la acción pública. Más allá de sus diferencias, ambos proyectos participan de una matriz liberal y moderna que privilegia mecanismos burocráticos e instrumentales para la gestión del poder. Como consecuencia, numerosos ciudadanos terminan ejerciendo el voto por descarte, al no encontrar una propuesta que represente plenamente sus convicciones. Esta situación constituye el punto de partida de la presente investigación y conduce a la siguiente pregunta: ¿Cómo evidencian la polarización política, el neoliberalismo, el progresismo y la tecnocracia, presentes en la contienda presidencial entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, la crisis política contemporánea en Colombia?

Para responder este interrogante, el estudio se divide en cinco secciones: 1) marco conceptual, 2) marco teórico, 3) metodología, 4) resultados de la investigación y análisis de la contienda presidencial y 5) discusión interpretativa filosófica.

1.      MARCO CONCEPTUAL

1.1 Progresismo

El progresismo es una visión política que concibe al Estado como garante de los derechos civiles, la participación ciudadana y una distribución más equitativa de la riqueza, con el propósito de impulsar el desarrollo social. Sin embargo, desde una perspectiva crítica, se sostiene que el ser humano continúa enfrentando las mismas limitaciones de siempre, por lo que los cambios promovidos por esta corriente se orientan principalmente al ámbito material y no a una transformación integral de la persona.

En el plano cultural “se entiende el término de apropiación cultural como una especie de patrullaje moral sobre el uso de elementos culturales «ajenos»”[1]. De esta manera, el progresismo se manifiesta también como una tendencia que busca impulsar cambios constantes en nombre del progreso social y cultural.

Aunque suele asociarse principalmente con sectores de izquierda, algunos de sus planteamientos también pueden encontrarse en movimientos de centro e incluso de derecha. Entre los temas que con frecuencia se vinculan a esta corriente se encuentran la protección del medio ambiente, la teoría de género, la ampliación de derechos para las minorías sexuales y diversas reivindicaciones feministas. Sus partidarios consideran que estas iniciativas favorecen una sociedad más inclusiva y diversa.

Asimismo, el progresismo otorga gran relevancia a la inclusión social, a la ampliación de derechos y a las reformas institucionales orientadas hacia una mayor igualdad. Desde sus críticos, esta orientación puede derivar en una concepción moral relativista que facilita la adaptación de principios y normas a intereses particulares o coyunturas políticas específicas. Bajo esta interpretación, determinadas propuestas progresistas tenderían a cuestionar tradiciones y estructuras preexistentes con el propósito de reconstruir la sociedad a partir de una mayor intervención estatal.

1.2 Neoliberalismo

Desde los ámbito filosófico, económico y político, el neoliberalismo se caracteriza por promover la reducción de la intervención estatal, la defensa de la empresa privada y el fortalecimiento del libre mercado y del libre comercio. Dentro de esta perspectiva, las políticas de justicia social suelen ser objeto de cuestionamiento, pues se considera que una excesiva participación del Estado en la asistencia a los sectores más vulnerables puede generar dependencia y limitar la iniciativa individual. En efecto, “si en plano económico el neoliberalismo suele ser un fracaso completo, en el plano ideológico tiende a ser bastante exitoso”[2]. En este sentido, puede afirmarse que esta corriente trasciende el ámbito económico y se expresa mediante distintos mecanismos de difusión que contribuyen a la consolidación de sus principios en la sociedad.

1.3 Soberanía

Un Estado puede gobernarse de manera autónoma e independiente, estableciendo sus propias leyes y normas sin que otras naciones interfieran en sus decisiones internas. Al menos en el plano teórico, esta facultad constituye uno de los principios fundamentales de la organización política moderna, aunque en la práctica las relaciones internacionales suelen generar dinámicas más complejas. Por consiguiente, la “soberanía es una voluntad siempre mandante. Es una voluntad superior a todas las demás que existen en un territorio dado. Por consiguiente, no entra en relación con ellas por vía de contrato, sino únicamente por vía de mandato”[3]. Esta concepción de la soberanía se encuentra estrechamente vinculada al pensamiento liberal y a la configuración de los Estados modernos, en los cuales la autoridad política ejerce el poder legítimo dentro de un territorio determinado.

Por otra parte, también se destaca la importancia de los derechos humanos como instrumento para la protección de la dignidad de las personas. En este contexto, el derecho internacional adquiere un papel relevante al establecer mecanismos orientados a garantizar dichas prerrogativas con independencia de la condición económica, social o cultural de cada individuo.

1.4 Batalla cultural

La conservación del poder ha sido una preocupación constante dentro de la teoría política. En este contexto, Antonio Gramsci es uno de los autores que más atención prestó a la manera en que determinados grupos logran mantener su influencia sobre la sociedad. Para este pensador, la hegemonía cultural ocupa un lugar central, pues permite que ciertas ideas, valores y formas de comprender la realidad sean asumidas como naturales por gran parte de la población. De esta manera, el ejercicio del poder no depende exclusivamente de la fuerza, sino también de la capacidad de obtener consenso.

La disputa por la hegemonía se desarrolla en distintos espacios de la vida social, como la religión, la familia, el cine, la literatura, la pintura, la academia y los medios de comunicación. En este sentido, Antonio Gramsci se acerca al concepto de batalla cultural cuando expresa que existe “la guerra de posiciones que se libra en la cultura”[4]. Con ello pone de relieve que las transformaciones políticas requieren, previamente, una confrontación en el terreno de las ideas y de los valores que orientan la vida colectiva.

Desde una interpretación crítica, puede afirmarse que Gramsci realizó una revisión de algunos planteamientos de Marx, trasladando parte de la lucha política al ámbito cultural. Así, la crítica al capitalismo no se limita a las relaciones económicas, sino que también alcanza las instituciones encargadas de formar la conciencia social. Por esta razón, numerosos intelectuales de izquierda encontraron en sus planteamientos una herramienta para promover cambios profundos en la sociedad. En definitiva, la batalla cultural busca consolidar una determinada visión del mundo hasta convertirla en un referente ampliamente aceptado dentro del cuerpo social.

1.5 Ingeniería social

Precisamente, cuando se intenta construir una sociedad ideal a partir de un modelo previamente diseñado, pueden aparecer errores que terminan concentrando el poder en determinados grupos. En este sentido, Karl Popper afirma que “las dos actitudes antagónicas, la del historicismo y la de la ingeniería, se dan juntas, a veces, en ciertas combinaciones típicas. El ejemplo más antiguo y probablemente el de mayor influencia, la constituye la filosofía social y política de Platón”[5]. Con ello, el filósofo distingue dos perspectivas diferentes. Por una parte, la ingeniería social supone que la sociedad puede ser orientada según proyectos elaborados por los seres humanos. Por otra, el historicismo considera que el desarrollo histórico sigue determinadas tendencias que no dependen exclusivamente de la voluntad individual. Aun así, Popper reconoce que ambas posturas pueden encontrarse unidas en algunas construcciones teóricas.

En definitiva, cuando se habla de ingeniería social se hace referencia a distintas formas de influencia sobre las conductas, las creencias o las decisiones de las personas. Este fenómeno puede manifestarse en la política, la cultura, la educación o los medios de comunicación. Actualmente, la expresión también se emplea en el campo de la ciberseguridad para describir técnicas de engaño destinadas a obtener información. Desde una mirada crítica, estas prácticas pueden convertirse en mecanismos de manipulación que afectan la libertad de los individuos.

1.6 Principios no negociables

Los principios no negociables en la política constituyen un criterio orientador para el ejercicio responsable del voto. Desde esta perspectiva, se considera importante respaldar a candidatos que promuevan la defensa de la vida, la familia tradicional y el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones. En este sentido, “Benedicto XVI —se centra en la protección y la promoción de la dignidad de la persona y por ello presta particular atención a los principios que no son negociables”[6]. En consecuencia, cuando un candidato no respalda estos principios, resulta razonable que el elector considere otras opciones políticas que se ajusten mejor a dichos valores.

1.7 Criterio del mal menor

El mal menor es una forma de escoger un candidato que no necesariamente se considera el mejor, sino aquel que se percibe como menos perjudicial para la sociedad. En el fondo, el elector termina resignándose a una determinada realidad política, ya que no busca un bien mayor, sino evitar un mal que considera más grave. Esta situación suele presentarse especialmente en las segundas vueltas electorales, cuando los candidatos se atacan mutuamente o cuando existe una fuerte polarización entre los votantes.

Por este motivo, se afirma que el “mal menor es aquel criterio de descarte de candidatos que sucede cuando las identidades políticas son mayores y más fuerte que las positivas”[7]. Es decir, al igual que ha ocurrido en Perú, en Colombia la decisión del voto puede estar motivada más por el rechazo hacia un candidato que por el apoyo a otro. De esta manera, el miedo frente a una determinada opción política termina influyendo en la decisión electoral. Aunque esta actitud puede entenderse como una forma de defensa por parte de quien vota, sigue implicando la elección de un mal, pues el mal menor continúa siendo, objetivamente, un mal.

1.8 Polarización

La polarización surge cuando la sociedad se divide en dos bandos enfrentados que consideran sus posiciones como incompatibles. En estas circunstancias, el diálogo político se vuelve cada vez más difícil, ya que cada grupo tiende a pensar que sus ideas son las correctas y que no pueden ser cuestionadas. Como consecuencia, las posiciones intermedias pierden relevancia y los extremos aparecen como las únicas opciones posibles.

En efecto, Chantal Mouffe afirma que “la política de tal manera crea una polarización peligrosa entre el «mundo civilizado» y los «enemigos de la libertad». La cruzada de Bush es presentada entonces como consecuencia directa de la implementación de la interpretación schmitteana de la política”[8]. Este planteamiento tiene un carácter moral, pues divide la realidad entre lo que se considera bueno y lo que se considera malo. En gran medida, esta fue una estrategia utilizada por Bush y cuyos efectos todavía pueden observarse en la política contemporánea. Para muchos actores políticos, la existencia de estos bandos resulta conveniente porque fortalece sus discursos y permite presentar a sus seguidores como representantes del bien, mientras que sus adversarios son descritos como una amenaza. De esta manera, las diferencias políticas pueden transformarse en una retórica de confrontación permanente, en la que cada sector busca desacreditar al otro e incluso cuestionar aspectos de su vida privada. Así, la política termina reduciéndose a una disputa entre quienes son considerados «civilizados» y quienes son presentados como los responsables de los problemas sociales.

2        MARCO TEÓRICO

2.1 Referentes filosóficos sobre el Estado

2.1.1 José Ortega y Gasset

En el pensamiento de José Ortega y Gasset, si la técnica se deja como está, puede llegar a destruir la sociedad, porque el Estado es para todos. El Estado se vuelve «invertebrado» cuando existe cierta fragmentación propia de la época moderna, donde el futuro se percibe incierto y con un panorama oscuro. En este sentido, la máquina termina absorbiendo al individuo, lo va debilitando dentro de la sociedad.

Cuando se interviene demasiado el Estado, también ocurre algo problemático, porque el Estado necesita impuestos para poder sostenerse. Por eso, algunas ideas económicas y políticas terminan generando crisis o formas de dominación que afectan a los pueblos, como si se crearan nuevos tipos de control o de «amos» en el mundo.

Por otra parte, José Ortega y Gasset afirma: “la idea de que la familia es la célula social y el Estado algo así como una familia que ha engordado, es una reforma para el progreso de la ciencia histórica, de la sociología, de la política y de otras muchas cosas”[9]. En otras palabras, la idea de progreso, cuando se entiende de forma muy rígida, puede frenar la comprensión del ser humano. Bajo esta idea, el Estado se puede ver como una familia grande, donde el gobierno es como el padre y los ciudadanos como los hijos. Sin embargo, esto no se debe tomar de forma literal, porque el Estado no educa como en una familia normal.

Cuando se lleva esta idea al extremo, puede pasar que el poder favorezca a unos pocos, creando desigualdad o corrupción. Por eso, los pensadores políticos deben tener cuidado con las teorías demasiado cerradas o técnicas, porque la sociedad no es solo una fórmula. Más bien, se puede entender como una gran familia, pero sin olvidar que es compleja y diferente en muchos aspectos.

2.1.2 Thomas Hobbes

En la percepción de Thomas Hobbes, el estado natural del ser humano se caracteriza por una guerra de todos contra todos. El hombre es movido por el miedo y por sus deseos, circunstancias que lo llevan a establecer un pacto social mediante el cual entrega voluntariamente parte de su libertad a un soberano, representado por el Leviatán. En este sentido, la autoridad del Estado se sitúa por encima de la religión, pues para Hobbes el debilitamiento del poder político puede conducir a conflictos internos e incluso a una guerra civil. De ahí la importancia de la cohesión de las leyes como garantía del orden social.

Es preciso recordar la afirmación de Thomas Hobbes: “tanto más por debajo del estado de los hombres ignorantes como por encima de él se encuentran los hombres dotados de verdadera ciencia”[10]. Es decir, la ignorancia constituye una limitación, pero aún más perjudicial resulta la falsa pretensión de conocimiento. Los ignorantes pueden equivocarse porque desconocen ciertas cuestiones, pero no necesariamente difunden doctrinas erróneas. En cambio, los falsos sabios presentan un mayor peligro, ya que suelen transmitir ideas sin un examen crítico suficiente. Hobbes dirige parte de esta crítica a determinados eclesiásticos, a quienes considera repetidores de doctrinas ajenas más que creadores de conocimiento. Sus discursos pueden parecer elevados, aunque muchas veces resultan difíciles de comprender para la mayoría de las personas. Por encima de la ignorancia se encuentran aquellos que poseen un conocimiento auténtico y fundamentado. En consecuencia, lo verdadero es aquello que contribuye a elevar al ser humano mediante la búsqueda de la veracidad epistemológica.

2.1.3 Antonio Gramsci

La hegemonía cultural consiste en lograr que determinadas concepciones del mundo sean aceptadas como algo natural y común dentro de una sociedad. Desde esta perspectiva, las clases dirigentes buscan influir en la cultura, la política y la moral mediante la construcción de consensos que les permitan mantener su posición. En este proceso intervienen tanto la sociedad política como la sociedad civil, espacios en los que las ideas y las doctrinas pueden difundirse de manera gradual y estratégica. De este modo, se promueve un cambio de paradigma en el que ciertas formas de pensar llegan a ser compartidas por amplios sectores de la población. En consecuencia, los intelectuales desempeñan un papel fundamental, pues deben actuar de manera orgánica para consolidar y difundir aquellas concepciones que aspiran a convertirse en dominantes.

Antonio Gramsci afirma, “la hegemonía cultural de Francia es amenazada por los anglosajones: existe un instituto argentino de cultura ingresa y un instituto argentino de Cultura Norteamericana […] Enseñan la lengua inglesa con grandes facilidades a los alumnos”[11]. En otras palabras, el lenguaje también puede comprenderse desde una dimensión geopolítica, ya que la comunicación se adapta a las dinámicas de la sociedad civil y a los intereses culturales presentes en cada época. Asimismo, el consenso suele generar beneficios para determinados sectores sociales, razón por la cual la difusión de una lengua o de una cultura nunca resulta completamente neutral. No obstante, el aprendizaje de un idioma debe responder a una decisión voluntaria de las personas. En la actualidad, el notable interés por la lengua inglesa evidencia cómo determinadas corrientes culturales e ideológicas influyen en la población, hasta el punto de moldear preferencias, costumbres y formas de comprender la realidad.

2.1.4 Laura Quintana

La obra La política de los cuerpos, de Laura Quintana, propone una forma de comprender la política a partir de la experiencia corporal. Este enfoque permite analizar cómo la realidad política no puede reducirse únicamente a aquello que muestran los sentidos, pues en ella intervienen elementos subjetivos que condicionan la percepción de los acontecimientos. En este contexto, el miedo aparece como un recurso frecuentemente utilizado para influir en los ciudadanos y orientar sus decisiones.

Por otra parte, la autora examina el papel del odio como instrumento político y la lógica de la inmunización social, mediante la cual se genera rechazo hacia los sectores más vulnerables de la población. Asimismo, resulta pertinente analizar cómo la emancipación constituye una dimensión propia del cuerpo político, especialmente cuando las comunidades fortalecen sus vínculos frente a situaciones de opresión y exclusión.

En consecuencia, puede afirmarse que “estos siempre han estado ahí, el problema siempre ha sido la disposición de nuestras palabras y de nuestra mirada para percibirlos”[12]. Esta reflexión evidencia la existencia de un condicionamiento de la mirada que impide reconocer determinadas realidades sociales. Los acontecimientos se encuentran ante nuestros ojos y, sin embargo, suelen pasar inadvertidos debido a la normalización de la vulnerabilidad del otro. Al mismo tiempo, pone de manifiesto el poder de las palabras en la configuración de la vida política, pues los discursos constituyen un elemento fundamental en la construcción de proyectos ideológicos y campañas con orientaciones doctrinales específicas. En este sentido, se hace necesaria una reconfiguración de los sentidos que favorezca el diálogo, el reconocimiento mutuo y una conversación basada en la empatía.

2.1.5 Michel Foucault

El pensador Michel Foucault analiza el poder desde una perspectiva microfísica, entendiéndolo como una red de relaciones que atraviesa la vida cotidiana. El poder se encuentra permanentemente en juego en distintos ámbitos de la existencia humana, ya sea en la relación entre esposos, entre jefes y empleados o en múltiples interacciones sociales. No se trata únicamente de una fuerza represiva, sino también de una capacidad productiva que contribuye a moldear comportamientos, discursos y formas de vida. Precisamente por ello, conocer sus mecanismos permite comprender mejor sus efectos y las posibilidades de resistencia frente a ellos.

Asimismo, Foucault estudia la manera en que el poder administra y regula la vida, fenómeno que denomina biopolítica. A través de diversas instituciones y mecanismos de control, las sociedades modernas buscan gestionar a la población en aspectos relacionados con la salud, la seguridad y el bienestar colectivo. En este contexto pueden analizarse organismos, políticas públicas y prácticas orientadas a la regulación de la vida social.

Sin embargo, allí donde existe poder también surgen formas de resistencia. En consecuencia, “el poder de subvertir la relación de lo próximo y lo lejano tal como son entendidos por la historia tradicional, en su fidelidad a la obediencia metafísica”[13]. El pensador francés plantea que las formas de comprender la realidad y el ejercicio del poder se transforman históricamente. Por ello, las prácticas sociales no deben entenderse de la misma manera en todas las épocas, ya que se encuentran inmersas en continuas disputas y relaciones de fuerza. Subvertir las categorías establecidas implica cuestionar aquello que se considera evidente o cercano, para descubrir los mecanismos mediante los cuales operan instituciones como los hospitales, las cárceles y otros espacios de regulación social.

En este mismo sentido, resulta necesario revisar críticamente las concepciones sobre la salud, la sexualidad y la moral. Aquello que suele presentarse como natural o incuestionable puede ser objeto de análisis y problematización. Para ello, Foucault retoma la influencia de Nietzsche y desarrolla una actitud de sospecha frente a las verdades establecidas, con el propósito de revelar las relaciones de poder que se ocultan detrás de determinados discursos y prácticas sociales.

3.      METODOLOGÍA

La metodología adoptada consiste en un análisis detallado de lo expresado por los candidatos Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, tanto en sus propuestas como en sus discursos dentro del contexto de sus aspiraciones a la presidencia. Para ello, se revisaron sus canales de YouTube, entrevistas realizadas por medios tradicionales y también contenidos difundidos en redes sociales, teniendo en cuenta además diferentes puntos de vista de analistas del campo de las ciencias políticas y filosóficas.

En este mismo sentido, se realiza una aproximación hermenéutica sobre lo ocurrido en ambas campañas, tanto en la primera como en la segunda vuelta, con el fin de comprender de manera más objetiva a los dos candidatos. A partir de esto, se plantea una metodología que busca aclarar conceptos y exponer el marco teórico desde el cual se interpreta la información, para luego llegar a resultados que sean coherentes con la investigación. También se propone un diálogo académico que evite extremos, para no generar polarización en el texto.

En definitiva, se trabajan fuentes primarias y secundarias para este estudio académico, con el propósito de construir un análisis textual apoyado en una hermenéutica que sigue a autores como Friedrich Schleiermacher, Wilhelm Dilthey, Martin Heidegger y Hans-Georg Gadamer.

4.      RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN Y ANÁLISIS DE LA CONTIENDA PRESIDENCIAL

4.1  Los dos candidatos muestran una marcada dependencia de referentes políticos e ideológicos externos

Es impresionante el problema de identidad que arrastran ambos candidatos. En el caso de Cepeda, la campaña parece haberla asumido directamente el presidente Petro —a pesar de la prohibición de participar en política—; Cepeda se ha quedado estático mientras el mandatario asume el protagonismo, valiéndose de su mayor carisma para conectar con la gente. Por su parte, De la Espriella se perfila como una copia de figuras como Milei, Bukele y Trump. No hay un ápice de originalidad en estos personajes, lo que manifiesta claramente “la pérdida de identidad nacional y la cultura política”[14]. Es decir, se repiten fórmulas ajenas en lugar de pensar una política propiamente colombiana, diseñada desde las problemáticas locales y con soluciones, por llamarlas de algún modo, criollas.

Por otro lado, cuando los candidatos carecen de autonomía, terminan convertidos en marionetas. Al momento de gobernar, difícilmente serán capaces de tomar decisiones independientes, pues para alcanzar el poder les tocó actuar bajo la sombra de otros. Mientras De la Espriella se alinea con la neoderecha internacional, Cepeda responde a las directrices del Foro de São Paulo. Esta subordinación ideológica podría llevar a que determinadas decisiones se orienten más por intereses externos que por las necesidades nacionales, sino de los intereses globales y de las multinacionales que financian ambas campañas. En definitiva, nos encontramos ante un ejercicio de pura ingeniería social.

4.2  Ataque a la prensa

En el caso de Cepeda, es inevitable señalar cómo la sombra de Petro afecta su relación con los medios. El mandatario sostiene una campaña permanente de ataques discursivos y críticas mordaces contra la prensa, limitando al mínimo sus entrevistas; en contraste, Cepeda adopta una postura más abierta y sí concede espacios a los periodistas. Por el otro lado, De la Espriella recurre al insulto directo contra los reporteros y monta espectáculos mediáticos, una estrategia de monopolización de la atención que no es nueva —ya se vio con Milei— y que busca que la opinión pública celebre sus desplantes. Estas actitudes anticipan que, de llegar a la presidencia, su comportamiento con la prensa será el de un tirano.

Al final, gane quien gane, la prensa tradicional colombiana seguirá atada al poder político y económico. En paralelo, las redes sociales se han convertido en la nueva alternativa, pero no para democratizar la información, sino para propagar mentiras y noticias falsas por parte de ambas campañas. En definitiva, bajo cualquiera de estos dos personajes, Colombia no conocerá una verdadera libertad de prensa; los ciudadanos seguiremos condenados a consumir medios polarizados que solo muestran medias verdades, ocultando la realidad completa del país.

4.3  La batalla cultural

El filósofo Antonio Gramsci acuñó el concepto de «batalla cultural», una estrategia que históricamente ha sido bandera de la izquierda para capturar la hegemonía a través de las instituciones. Bajo esta lógica, la literatura, el arte y los medios de comunicación deben proyectar e instalar esas ideas ideológicas para sostenerlas en el tiempo, especialmente dentro del ámbito educativo y estudiantil. Está arraigada influencia explica por qué las universidades están fuertemente permeadas por dicha corriente y por qué tantos profesores universitarios muestran una clara preferencia por Cepeda. En sintonía con este enfoque, la facción de izquierda que respalda a Cepeda abandera discursos centrados en las disidencias, la teoría de género, las reivindicaciones indigenistas, la equidad de género y la construcción de una sociedad libre de discriminación.

En las antípodas se ubica De la Espriella, quien se apoya en la doctrina expuesta por Agustín Laje en su obra La batalla cultural. El propio politólogo argentino reconoce que toma las herramientas analíticas de Gramsci, pero de forma invertida: para defender la familia nuclear y los valores tradicionales. Sin embargo, en la praxis política real este discurso se desmorona; un claro ejemplo fue lo ocurrido en Argentina con Milei, quien utilizó las mismas banderas en campaña, pero, una vez en el poder, no ejecutó una promoción real de la agenda tradicionalista. Esto demuestra que la derecha radical (o lo que llamo izquierda centro) instrumentaliza el método de Gramsci con un fin puramente pragmático: generar una polarización extrema que sirva exclusivamente para arrastrar votos en las urnas.

4.4  El voto católico y protestante

Es evidente que ambas campañas buscan cautivar el voto de los ciudadanos con profundas convicciones religiosas, considerando que la gran mayoría de los colombianos profesa la fe en Dios. Por su parte, Cepeda apela al concepto de justicia social e instrumentaliza la reciente encíclica del papa León XIV, Magnifica Humanitas. Si bien es cierto que las propuestas de este candidato coinciden en varios puntos de la agenda social con el documento pontificio, la doctrina de la Iglesia mantiene una firme defensa de la familia tradicional y se opone a cualquier ideología que contradiga el orden natural, un aspecto que la izquierda suele omitir.

Asimismo, la advertencia que hace el texto papal sobre los peligros de la inteligencia artificial cuando se utiliza para infligir daño político cobra total vigencia en nuestro contexto: lejos de la ética que pide la encíclica, en la praxis actual ambos candidatos recurren activamente a la IA para desprestigiarse mutuamente y manipular al electorado.

Por su parte, De la Espriella recurre a una burda instrumentalización de la religión para proyectar una imagen de piedad y validar una supuesta conversión genuina. Se le ha visto posando con la Biblia en la mano, aunque resulta evidente su torpeza al hojearla, perdiéndose entre las páginas al intentar localizar un pasaje. Este histrionismo lo lleva a saltar de iglesias católicas a cultos protestantes montando verdaderos espectáculos teatrales, una puesta en escena completamente alejada de la sencillez con la que el colombiano del común vive su espiritualidad. El culmen de este fingimiento ocurrió un día antes de la primera vuelta, cuando apareció rezando el rosario de una manera tan exagerada e impostada que sepultó la espontaneidad y la recatada devoción propias de un católico genuino.

Toda esta pantomima responde a la conocida estrategia mesiánica del «enviado de Dios». Al carecer de una formación teológica, ya sea formal o autodidacta, la argumentación de De la Espriella en el terreno de lo sagrado es puramente visceral y efectista, nunca racional. Sus salidas en falso en este campo no hacen más que dejar al descubierto su absoluta indigencia en la ciencia teológica.

4.5  Lenguaje de odio y polarización

Al cierre de la jornada electoral en la primera vuelta, ambos candidatos se lanzaron ataques mutuos con un tono violento que terminó por profundizar la polarización del país. Los dos bandos instrumentalizaron políticamente el odio y el resentimiento; un escenario que inevitablemente evoca los planteamientos de la filósofa colombiana Laura Quintana en su obra Rabia. Como bien señala en su sinopsis “hay formas de rabia que intensifican la desigualdad y otras que la combaten. Y en esta duplicidad están de juego diferentes compresiones de la vida, y la identidad […] condiciones en apuestas políticas disidentes: afectos, violencia […]”[15]. Por desgracia, esta manipulación de las pasiones está fracturando el tejido social al punto de llevar a los ciudadanos a confrontaciones personales por defender a tales aspirantes. Esta división, lejos de ser un simple debate ideológico, se traduce en el riesgo latente de generar violencia a distintas escalas, lo que enturbia y complejiza aún más la de por sí difícil realidad del país.

Como se evidencia a lo largo de este análisis, en ambos candidatos coexisten luces y sombras. Resulta un despropósito que los ciudadanos, enceguecidos por el fanatismo hacia uno u otro bando, se tilden mutuamente de ignorantes. Lo primero que debe quedar claro es que aquí no hay una opción de derecha; ambos proyectos políticos pertenecen a la izquierda. No obstante, si existiera esa contraposición, valdría la pena rescatar aquellas palabras de José Ortega y Gasset: “Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral”[16]. Esto no significa que tome partido por alguno; al contrario, considero que ambos caen en esa categoría al traicionar sus principios y dejarse manipular. El primer objetivo de quienes manejan los hilos del poder global es precisamente dividir a la sociedad para, posteriormente, imponer con total facilidad sus agendas e ideologías.

4.6  Política exterior y soberanía

En el caso de Cepeda, ocurre ese fenómeno tan particular en el que se utiliza la escalera de la democracia para ascender al poder y, una vez arriba, se patea para que nadie más pueda subir. Por su parte, De la Espriella también pretende instrumentalizar el sistema democrático para instaurar su propio régimen autoritario. En consecuencia, cualquiera de los dos candidatos terminará entregando la soberanía a agendas globales; un escenario donde el pueblo colombiano perderá la capacidad de auto determinarse y verá mermadas sus libertades. Quienes hoy pregonan la libertad o la igualdad evocan de manera romántica los ideales de la Revolución Francesa, pero en la práctica, el ciudadano de a pie no tendrá libertades reales y la igualdad se quedará en un simple ideal, mientras ambos proyectos se aprovechan de las necesidades del pueblo. Los dos perfiles actúan como entreguistas: uno subordinado al sionismo internacional y el otro a poderes transnacionales. Por este motivo, Colombia permanece bajo la mirada del tablero geopolítico global, a la expectativa de ver hacia cuál de estos intereses se terminará de inclinar el país.

4.7  La economía

De la Espriella va a seguir los pasos de Milei, promoviendo un liberalismo que terminará por endeudar profundamente al país. En este punto, resulta notable que “la ciencia económica la destinataria fundamental de los aportes liberales. Sería totalmente erróneo considerar que el liberalismo afecta apenas la moral privada, no, también afecta la moral pública política y económica”[17]. Esta premisa evidencia que, en el fondo, la estrategia económica de su campaña conducirá a Colombia a un endeudamiento severo, entregando la soberanía financiera a la banca transnacional y al sionismo internacional.

Cepeda, por su parte, insiste en sostener que la gestión económica de Petro marcha por buen camino. Sin embargo, la realidad contradice ese optimismo: la deuda externa se ha disparado y la financiación de los programas sociales no se ha gestionado mediante nuevas fuentes de riqueza real, sino profundizando el empobrecimiento estructural del país. Aunque ante los ojos del mercado internacional las cifras parezcan estables, el ciudadano de a pie experimenta un encarecimiento general del costo de vida que es innegable. En este mismo sentido, el reciente incremento salarial decretado por el gobierno responde a un cálculo puramente político y oportunista, para ganar votantes.

Detrás de los anuncios, de bajar la deuda externa, lo que ocurrió verdaderamente fue “que a los $17 billones por no endeudarnos en pesos se suman a los $83 billones de más intereses por canjear masivamente deuda vieja por nueva”[18]. En definitiva, nos encontramos ante un evidente maquillaje contable: un canje diseñado para falsear los indicadores financieros en el corto plazo, propio de estrategas hábiles en el engaño, pero cuyo impacto real resentirá la economía nacional en los años venideros debido al crecimiento real de la deuda.

4.8  Paz total y diálogo

El gobierno de Petro fracasó en la consolidación de su denominada «paz total». Por el contrario, lo que se observa en los territorios es una guerra frontal entre las mismas guerrillas, las cuales hoy ostentan tecnología de punta, equipos de comunicación avanzados e incluso redes de inteligencia interna que superan en eficacia operativa a las propias fuerzas militares. Este panorama desolador anula cualquier discurso de pacificación y, tristemente, está terminando de sepultar los remanentes del proceso de paz que articuló el expresidente Santos. En el fondo, esta realidad demuestra que la guerra sigue siendo un negocio redondo, un comodín retórico que durante años ha servido a los candidatos para catapultar sus campañas prometiendo salidas negociadas.

Ante este vacío de autoridad, De la Espriella resucita la bandera de la «seguridad democrática», una propuesta que cala profundamente en amplios sectores de la población que anhelan orden y ven en la mano dura una última esperanza. Muchos ciudadanos exigen un combate frontal contra la insurgencia y sueñan con la irrupción de un «Bukele colombiano», ignorando o minimizando los devastadores costos sociales que este modelo punitivo conlleva, tales como el riesgo inminente de revivir ejecuciones extrajudiciales (los llamados «falsos positivos») y violaciones sistemáticas a los derechos humanos. En consecuencia, ambos aspirantes a la presidencia instrumentalizan la paz —ya sea desde el fetiche del diálogo estéril o desde la promesa de la pacificación armada— como un mero cálculo electoral. Lo verdaderamente trágico es que son vidas humanas las que están en juego en el frente de batalla, mientras la clase política se lucra de la tragedia nacional.

4.9  Fascismo

Históricamente, el fascismo se ha identificado con la extrema derecha. Tradicionalmente, este fenómeno se ha asociado con el nacionalismo extremo, el culto al líder, la subordinación del individuo al Estado y el rechazo absoluto del pluralismo político. Sin embargo, algunas de sus dinámicas autoritarias, como la persecución del disenso y la concentración del poder, pueden manifestarse también en regímenes de izquierda. Ello no implica que dichos regímenes sean necesariamente fascistas, sino que pueden compartir ciertos mecanismos de control. Por esta razón, existen acciones y dinámicas que suelen ser comunes a distintas visiones ideológicas, lo que obliga a mantener un cuidado especial con la precisión conceptual.

En el debate contemporáneo, es común observar cómo la socialdemocracia y otros sectores han intentado caracterizar históricamente este fenómeno. Al respecto, se señala que, frente a la “izquierda de la época, la socialdemocracia tendió a coincidir con el análisis liberal del fascismo, que veía en él una reacción extemporánea, acobardada y exagerada”[19]. Esta perspectiva demuestra que la tendencia a reducir el fascismo a una anomalía o a un simple mecanismo de reacción no es nueva; sin embargo, en la actualidad, dicha simplificación ha cobrado un cariz distinto.

En ocasiones, el término «fascista» se utiliza más como un insulto dentro de las disputas políticas que como una categoría analítica rigurosa. Cuando esto ocurre, la atención se desplaza hacia la carga emocional de la palabra y no hacia el examen de las doctrinas, prácticas o estructuras de poder que realmente están en juego. Esta situación genera confusión conceptual y dificulta la comprensión de los fenómenos políticos concretos. Frente a ello, la filosofía tiene la tarea de esclarecer los conceptos. Desde Sócrates, la filosofía ha insistido en la necesidad de examinar críticamente las palabras que utilizamos, pues la confusión conceptual suele conducir a errores de juicio sobre la realidad. De ahí la urgencia de distinguir entre apariencia y realidad, contribuyendo a la búsqueda de la verdad en medio de las penumbras del pensamiento y de la polarización ideológica.

Los señalamientos políticos pueden convertirse, en el fondo, en formas de hostilidad destinadas a marcar diferencias ideológicas y a obtener ventajas electorales. De este modo, la militancia política puede ejercerse también desde el ámbito intelectual, utilizando determinados conceptos más como armas de confrontación que como instrumentos de análisis. Muchas veces, ambos bandos presentan símbolos, prácticas o tendencias que pueden recordar ciertos rasgos del fascismo, utilizándolos de manera recíproca para menospreciar al adversario. En el contexto de las campañas actuales, tanto un sector como el otro suelen señalar acciones que consideran fascistas en el bando contrario; sin embargo, el término se emplea de forma despectiva y cada grupo le atribuye una carga ideológica particular según su conveniencia.

En suma, el uso indiscriminado de la palabra «fascismo» genera más confusión que claridad, especialmente cuando se transforma en una herramienta de confrontación política antes que en un concepto empleado con rigor analítico.

4.10         Lucha contra la corrupción

A De la Espriella lo toman como corrupto por ser abogado de personas que han violado la ley, y a Cepeda por sus acercamientos a grupos guerrilleros. Sin embargo, lo cierto es que de ninguno de los dos se puede afirmar que sea corrupto, pues no existen pruebas que así lo demuestren.

Por lo tanto, su contienda se presenta como una posibilidad interesante, ya que sus vidas muestran una forma de ser que permite pensar que realmente no serán corruptos. Al menos, su vida pública está limpia y no podemos decir lo contrario.

4.11         En tecnología

De la Espriella habla de la inteligencia artificial, de automatizar mejor diferentes procesos, fortalecer la robótica, lograr que todo el país esté más conectado a internet y hacer que los contratos públicos sean más transparentes. También propone que las Fuerzas Militares utilicen drones más avanzados, pues considera que la guerrilla ha logrado acceder a mejor tecnología. Aunque el Ejército utiliza drones desde hace años, él afirma que no son de última generación.

Cepeda habla de utilizar la tecnología para garantizar una mayor transparencia en todos los procesos gubernamentales. Por otra parte, plantea fortalecer la educación superior y que los niños en las escuelas cuenten con más recursos educativos. Cuando se refiere a la educación gratuita, es importante precisar que «la educación en las universidades públicas colombianas ha sido gratuita para amplios sectores de la población desde hace décadas, y la política de gratuidad fue fortalecida y ampliada a nivel nacional a partir del segundo semestre de 2021»[20].

4.12         Cercano a los procesos de negociación con grupos guerrilleros

Iván Cepeda, candidato a la presidencia, es un hombre muy cercano a las negociaciones con grupos armados. Se le critica fuertemente por no pronunciarse con la misma contundencia sobre las violaciones de derechos humanos cometidas por las guerrillas, ni sobre los casos de abuso sexual contra menores atribuidos a algunos de estos grupos. Esta es una crítica que se le hace con frecuencia y que, en realidad, sorprende a muchos colombianos.

Por otra parte, su acercamiento a la guerrilla es visto por algunos como una cuestión ideológica, pero también como una tradición familiar, pues en “Iván Cepeda. Su padre, Manuel Cepeda, había sido uno de los defensores más destacados de los derechos humanos dentro del partido Unión Patriótica a principios de los años noventa”[21]. Este partido, de orientación izquierdista, fue uno de los espacios donde Cepeda hijo fortaleció sus convicciones políticas e ideales.

De igual forma, se debe analizar que Iván “Cepeda ha mostrado cercanía con corrientes de izquierda latinoamericana que incluyen simpatías hacia gobiernos como los de: Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Un presidente colombiano necesita gobernar con: Congreso fragmentado; élites regionales; empresarios, fuerzas militares y sociedad diversa”[22]. Frente a esto, algunos consideran que Cepeda podría tener dificultades para construir consensos amplios, debido a que su pensamiento es percibido como muy doctrinario. Por lo tanto, dudan de su capacidad para encontrar puntos de encuentro entre sectores con visiones diferentes.

Iván Cepeda fue activista comunista y se formó en una universidad con una fuerte presencia de corrientes de izquierda, donde estudió filosofía. Entre las influencias que se le atribuyen se encuentran Platón, Michel Foucault, Hegel y, de manera especial, Karl Marx. En este punto, tampoco se puede olvidar su visión favorable de la Cuba comunista, país en el que vivió durante parte de su juventud. Es decir, para sus críticos, reúne muchos de los elementos característicos de una visión política de izquierda radical.

En el génesis de su pensamiento está la influencia de su padre. Según algunos autores:

“En su hogar la doctrina comunista se seguía con una devoción casi religiosa. En aquella época, la Unión Soviética financiaba el adoctrinamiento internacional mediante células clandestinas con el propósito de expandir su influencia, por lo que su familia habría gozado de ciertos beneficios, viajes y educación en el exterior. Fue allí donde se forjaron algunas de esas convicciones. Resulta paradójico que Iván creciera en un entorno donde se justificaban ideas según las cuales las guerrillas surgieron como respuesta a un Estado opresor; una visión que, para sus críticos, sigue presente en parte de su pensamiento”[23].

Su historia y su trayectoria parecen reflejar esa influencia ideológica. Para algunos observadores, ha mantenido una fuerte fidelidad a esos postulados, nutriéndose de corrientes de izquierda que, en determinados momentos históricos, justificaron ideas y prácticas que terminaron produciendo consecuencias negativas. Cabe esperar que algunas de esas concepciones hayan sido superadas; de lo contrario, existe el temor de que se intenten revivir ideologías que, según sus críticos, terminan perjudicando precisamente al pueblo y a los sectores más pobres que dicen defender.

La asociación entre Cepeda y los procesos de negociación con grupos guerrilleros no surge únicamente de su actividad política reciente, sino también de una tradición intelectual e ideológica que sus críticos consideran presente en su trayectoria. La discusión, por tanto, no gira exclusivamente en torno a hechos políticos concretos, sino alrededor de la interpretación de una visión del mundo y del conflicto colombiano.

4.13         El sionismo

De la Espriella se presenta como un líder fuerte, partidario del orden, la seguridad y la defensa de la soberanía nacional. Sin embargo, resulta llamativo que en el pasado haya manifestado opiniones favorables hacia Petro, a quien llegó a considerar una mejor opción política. Este antecedente permite cuestionar la coherencia de su actual posicionamiento como representante de una neoderecha cercana al liberalismo. En consecuencia, cabe preguntarse hasta qué punto su discurso actual constituye una continuidad de sus convicciones previas o, por el contrario, una reorientación de su visión política hacia postulados distintos de los que defendió anteriormente.

Abelardo de la Espriella se asocia al sionismo debido a su defensa de posiciones soberanistas y de un modelo de Estado orientado al fortalecimiento del orden y la seguridad. En este sentido, resulta pertinente recordar la afirmación de Theodor Herzl: “a nadie se le ha de imponer sujeción alguna, fuera de la necesaria para el mantenimiento del Estado y del orden”[24]. A partir de esta idea, De la Espriella propone una política de seguridad democrática basada en el fortalecimiento de la autoridad estatal y en el uso legítimo de la fuerza. Sus planteamientos buscan atraer a sectores del electorado que valoran el nacionalismo, la soberanía y la estabilidad institucional. 

La propia confianza de Herzl en la expansión de su proyecto político queda reflejada cuando escribió: “(Lunes de Pascua, 1898). Hace tres años que he puesto en marcha al Movimiento Sionista. Hoy, la idea se ha abierto camino en el mundo”[25]. De manera semejante, puede sostenerse que De la Espriella ha manifestado simpatía por algunas posiciones asociadas al sionismo contemporáneo y que busca impulsar en Colombia «un proyecto político cercano al desarrollado por Javier Milei en Argentina»[26]. Desde una lectura crítica, ello podría contribuir a una mayor difusión de estas ideas en el escenario político nacional.

Como expresa Thomas Hobbes, “La multitud así unida en una persona se llama REPUBLICA, en latín CIVITAS. Ésta es la generación de ese gran Leviatán o más bien (por hablar con mayor reverencia) de ese Dios Mortal a quien debemos, bajo el Dios inmortal, nuestra paz y defensa”[27]. Esta idea permite comprender la importancia que adquiere el Estado en la filosofía política moderna. En el caso de Abelardo de la Espriella, su propuesta de combatir el terrorismo mediante el fortalecimiento de la autoridad estatal puede interpretarse como una reivindicación de ese poder capaz de garantizar el orden y la seguridad de la comunidad.

Su defensa de una visión ecuménica de la religión y de la libertad religiosa también plantea interrogantes sobre la relación entre la autoridad política y la autoridad religiosa. Desde una lectura hobbesiana, podría sostenerse que la unidad de la sociedad ya no depende de una confesión determinada, sino de la capacidad del Estado para mantener la paz civil. En este sentido, el Estado termina ocupando un lugar central dentro de la vida colectiva, desempeñando funciones que en otros periodos históricos estuvieron asociadas a la religión.

Esta cuestión adquiere interés cuando se examinan las corrientes liberales contemporáneas. Aunque los libertarios suelen defender la reducción de la intervención estatal, el liberalismo participó históricamente en la formación del Estado moderno. Por ello, la crítica al Estado no elimina necesariamente su papel como fundamento del orden político, sino que redefine los límites de su actuación.

4.14         El mal menor

Es frecuente que los ciudadanos opten por el denominado «mal menor», entendido como: “mal menor es aquel criterio de descarte de candidatos que sucede cuando las identidades políticas negativas son mayores y más fuertes que las positivas”[28]. En este sentido, puede sostenerse que una parte importante del electorado colombiano elige entre De la Espriella o Cepeda a partir de este criterio, privilegiando la opción que considera menos perjudicial según sus convicciones políticas, ideológicas o morales.

El teólogo Jaime Mercant Simó afirma acerca del «mal menor»:

“I) El malminorismo es hábito vicioso que propende a la elección del mal, aunque sea menor, y rechaza el bien. Es el vicio propio del hombre mediocre y abyectamente conformista y cobarde. II) El mal siempre se ralentiza con el bien, nunca con el mal. El mal menor no es un bien que ralentice ni frene el mal, sino que es el mal mismo que avanza a un ritmo más lento. El matiz aquí es importante. III) Nunca puede ser prudente y virtuoso elegir un mal, y resulta perverso concluir que el no elegirlo pueda ser imprudente”[29].

Desde esta perspectiva, el debate político colombiano parece desarrollarse en torno a la elección entre alternativas que amplios sectores de la población consideran insatisfactorias. Quienes apoyan a uno u otro candidato suelen sostener que la opción contraria representa un mal mayor y que, por tanto, resulta necesario respaldar a quien consideran menos perjudicial. Sin embargo, para numerosos ciudadanos ambos candidatos presentan limitaciones significativas. Esta percepción explica, en parte, el creciente desencanto con la clase política y la sensación de que, con el paso de los años, las opciones electorales ofrecen respuestas cada vez menos satisfactorias a los problemas fundamentales del país.

4.15         Los principios no negociables

El papa Benedicto XVI afirmó que, cuando resulta difícil elegir a un candidato en el ámbito político, deben tomarse como referencia los llamados principios no negociables, orientados al bien de la persona humana. Estos principios son tres:

I)                  Defensa de la vida

Benedicto XVI llegó a decir: “protección de la vida en todas sus etapas, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural”[30]. Por consiguiente, en el caso de Cepeda, su campaña habla de la vida como un principio fundamental; sin embargo, prioriza la defensa del medio ambiente por encima de la persona humana. Esto llama la atención, especialmente porque también está de acuerdo con el aborto y la eutanasia, prácticas que, desde la perspectiva de la doctrina católica, forman parte de la denominada «cultura de la muerte». En este sentido, cobran relevancia las palabras del papa Francisco acerca del aborto: “No se puede, no es justo «quitar del medio» a un ser humano, aunque sea pequeño, para resolver un problema. Es como contratar a un sicario para resolver un problema”[31].

El pontífice fue muy claro al respecto. En consecuencia, quien afirma estar a favor de la vida no debería estar de acuerdo con el asesinato. Por este motivo, puede señalarse una incoherencia argumentativa en el discurso del partido político de Cepeda, pues sostiene estar a favor de la vida de manera general, sin establecer excepciones explícitas, lo que lleva a interpretar dicha afirmación en toda su amplitud.

En el caso de Abelardo de la Espriella, este se presenta como un candidato provida. Sin embargo, antes de su campaña política no se observan acciones suficientemente documentadas que evidencien un trabajo constante en defensa de esta causa. Es cierto que entre sus seguidores se encuentran personas y movimientos provida que han trabajado durante años por este ideal; no obstante, en su caso particular parecen predominar las declaraciones y el discurso político sobre los hechos concretos que permitan demostrar una vocación sostenida en este ámbito.

II)               Defensa de la familia

Benedicto XVI llegó a decir: “reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia, como unión entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio, y su defensa contra los intentos de equiparla jurídicamente a formas radicalmente diferentes de unión que, en realidad, la dañan y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter particular y su particular y su irreemplazable papel social”[32].

En el caso de Cepeda, no promueve la concepción tradicional de la familia defendida por la doctrina católica. Está de acuerdo con las uniones entre personas del mismo sexo y con su reconocimiento legal bajo la figura del matrimonio. Desde la perspectiva de quienes defienden la doctrina tradicional de la Iglesia, esta posición implica equiparar jurídicamente otras formas de unión a la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer. Por ello, Cepeda respalda modelos familiares que difieren de la concepción tradicional sostenida por el magisterio católico.

Por otra parte, De la Espriella defiende públicamente la familia tradicional y, además, está casado y tiene hijos. Sin embargo, también debe reconocerse que su postura liberal parece admitir ciertos tipos de unión distintos del matrimonio tradicional. No obstante, estos aspectos suelen recibir menor atención en su discurso político, posiblemente para no afectar el apoyo de aquellos sectores que defienden exclusivamente la familia tradicional.

III)            Educación de los hijos

Las palabras de Benedicto XVI fueron:  “protección del derecho de los padres a educar a sus hijos”[33].

En este punto, Cepeda otorga al Estado un papel central en la educación de los hijos, considerando que dicha institución posee la autoridad necesaria para intervenir ampliamente en este ámbito. Por el contrario, De la Espriella sostiene que la responsabilidad principal de la educación corresponde a los padres.

En este mismo sentido, el papa Benedicto XVI llegó a expresar que “han de tomar decisiones sobre valores fundamentales, como el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de la educación de los hijos”[34]. Esta misma visión también fue «formulada por Juan Pablo II»[35].

En consecuencia, la doctrina social de la Iglesia comparte esta perspectiva, la cual puede vincularse con una tradición de filosofía política cuyos principales referentes incluyen a Platón, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, San Buenaventura, San Agustín de Hipona, Santo Tomás Moro y el magisterio de los papas, entre otros pensadores cristianos.

Cabe señalar que, si se toman como criterio estos principios no negociables, puede afirmarse que ninguno de los candidatos los cumple plenamente. Por lo tanto, la decisión electoral se vuelve más compleja para quienes consideran dichos principios como un criterio fundamental de evaluación política. En efecto, desde esta perspectiva, los ciudadanos encuentran mayores dificultades para determinar cuál de los candidatos representa la mejor opción bajo estos parámetros.

5.      DISCUSIÓN INTERPRETATIVA FILOSÓFICA

El análisis de los candidatos Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella se ubica en una lógica de fuerte polarización política que, en cierto sentido, se aleja de una comprensión más profunda de lo social desde la ontología. Desde la perspectiva de Chantal Mouffe, la política contemporánea tiende a organizarse en torno a la construcción de un «ellos» y un «nosotros», donde el adversario termina siendo visto casi como un enemigo. En ese sentido, la moral se instrumentaliza dentro del debate político, y las categorías clásicas de derecha e izquierda pierden parte de su capacidad explicativa, quedando más bien como etiquetas que operan en la práctica política.

En este contexto, puede relacionarse lo anterior con la idea de José Ortega y Gasset sobre la «hemiplejia moral», es decir, esa tendencia a reducir la realidad a posiciones cerradas y poco matizadas. Así, la soberanía del Estado también parece diluirse en medio de discursos políticos que responden a lógicas más amplias de poder. En el caso de los candidatos, se perciben alineaciones indirectas con proyectos políticos mayores: por un lado, Cepeda dentro de un entorno cercano al proyecto progresista asociado a Gustavo Petro y ciertos espacios internacionales; por otro, De la Espriella vinculado a una nueva derecha influenciada por figuras como Javier Milei o Nayib Bukele. Estas dinámicas pueden leerse críticamente como parte de procesos de influencia política global que algunos autores han interpretado como formas de ingeniería social.

Desde esta perspectiva, los candidatos no aparecen únicamente como representantes directos del pueblo, sino también como actores insertos en estructuras de poder más amplias. Aunque se presentan como proyectos distintos, ambos se mueven dentro de un marco liberal que, de una u otra forma, redefine la relación entre Estado, sociedad y economía. En esta línea, la lectura de Thomas Hobbes ayuda a comprender la importancia del orden político como base de la vida social, aunque en la actualidad ese orden parece fragmentado y condicionado por dinámicas externas que afectan la soberanía estatal.

En el plano social, autores como Laura Quintana, en La política de los cuerpos, muestran cómo las emociones, especialmente la rabia, juegan un papel importante en la configuración de lo político. No se trata de elementos secundarios, sino de fuerzas que movilizan a la sociedad, especialmente en escenarios digitales. A su vez, en Michel Foucault, la noción de microfísica del poder permite entender cómo el miedo y las relaciones cotidianas también estructuran formas de dominación y control.

En el campo ético y cultural, la democracia reducida únicamente al acto de votar tiende a empobrecer su sentido. Desde una lectura inspirada en Antonio Gramsci, se puede observar cómo los discursos políticos a veces instrumentalizan ideas morales o religiosas para ganar apoyo, alejándose del debate de fondo. En este contexto, tanto Cepeda como De la Espriella pueden ser criticados por distintas formas de instrumentalización del discurso político, donde en ocasiones el énfasis no está en las ideas sino en la deslegitimación del adversario.

En consecuencia, el ciudadano termina enfrentado a la lógica del «mal menor», lo que genera una percepción de desgaste del sistema democrático. La política deja de orientarse claramente hacia el bien común y el voto se convierte muchas veces en una decisión de descarte. Frente a esto, autores como Nicolás Gómez Dávila critican la mediocridad de la vida política moderna. Desde una perspectiva más clásica, se mantienen principios fundamentales como la defensa de la vida, la familia y la educación, asociados a los llamados «principios no negociables de Benedicto XVI». En este marco, el problema de fondo parece ser la creciente polarización, que divide a la sociedad y dificulta una comprensión más equilibrada de la realidad política.

CONCLUSIÓN

En el itinerario de la hermenéutica contemporánea, dentro de la contienda en la que uno de los candidatos llegará a la presidencia, se evidencian las visiones ideológicas y la crisis propia de la política actual. Las instituciones ya no poseen la solidez de otros tiempos y muestran signos de debilitamiento. El panorama se percibe sombrío debido a la creciente polarización de la población. De igual manera, tanto Iván Cepeda como Abelardo de la Espriella presentan limitaciones en su acción política, pues articulan el cuerpo social principalmente a partir de una praxis orientada a la disputa por los votos.

Existe una distancia significativa entre ambos proyectos políticos; sin embargo, los pensadores filosóficos están llamados a proponer nuevas formas de comprender la política y la sociedad. Resulta necesario transformar ciertas estructuras, ya que los futuros análisis filosóficos deberán contribuir a la construcción de formas de acción política orientadas al bien común. Se ha dejado de lado la ontología y nos encontramos en un tiempo posmetafísico, donde con frecuencia la retórica adquiere mayor importancia que la búsqueda de la verdad. Lo relevante parece ser la capacidad de captar votos, instrumentalizando a la sociedad mediante mecanismos que algunos autores han definido como formas de ingeniería social al servicio de intereses internacionales. En este punto, resulta pertinente seguir el camino socrático presente en el pensamiento de José Ortega y Gasset, cuya visión no se caracteriza por esquemas rígidos, sino por una perspectiva analógica y equilibrada que busca afrontar los problemas reales.

De igual manera, cuando la política se vacía de doctrina, surgen ciertos referentes de carácter tecnocrático que, para algunos sectores, terminan ocupando el lugar de autoridad. Algunos políticos instrumentalizan incluso documentos pontificios para fines electorales. Por otra parte, el debate digital se ha convertido en un escenario especialmente agresivo, donde abundan los ataques personales, las falacias y el uso de la inteligencia artificial para desacreditar al adversario. Estas dinámicas contribuyen a fragmentar cada vez más la sociedad colombiana, que termina entregando parte de su voluntad a mecanismos biopolíticos, mientras el Estado es condicionado por las dinámicas del comercio internacional.

Desde esta perspectiva, la realidad política colombiana exige pensar una dimensión distinta, desvinculada de varios de los axiomas de la modernidad que han sido cuestionados por corrientes transmodernas. Esto permitiría enriquecer la reflexión metapolítica en Colombia frente a la crisis que atraviesa la sociedad. Se hace necesaria una nueva mirada epistemológica en la que la comunidad supere posiciones rígidas y evite quedar reducida tanto al subjetivismo moral como a intereses particulares. Los burócratas suelen responder a intereses específicos y, en muchos casos, el camino neoliberal se ha alejado de fundamentos metafísicos más profundos. De ahí surgen numerosos problemas institucionales: los conflictos no se abordan desde sus raíces, sino mediante soluciones superficiales que terminan favoreciendo la permanencia de prácticas corruptas. De esta forma, el mal político encuentra mecanismos de legitimación jurídica, siguiendo una lógica individualista propia de la modernidad y alejándose de las transformaciones estructurales que requiere la nación colombiana.

Para terminar, es preciso recordar la conformidad del ciudadano ante la lógica del «mal menor», fortaleciendo así una visión idealizada de la democracia. Cuando el voto se aleja del bien común y la lógica del descarte se impone, son otros quienes terminan definiendo qué opción debe considerarse la mejor. Este tipo de sociedad conformista fue denunciado por Nicolás Gómez Dávila. En este contexto, puede sostenerse que ninguno de los candidatos representa plenamente los principios que defienden la dignidad de la persona humana, aunque existe la posibilidad real de que cualquiera de ellos llegue a la presidencia. El desafío de las futuras campañas consiste en superar la polarización, evitando que los centros de poder configuren artificialmente los sentidos políticos de la sociedad y promoviendo que el próximo presidente sea elegido por sus propuestas y virtudes, y no únicamente por la descalificación de su adversario

Biografía  

[1] La dictadura del lenguaje. N.p.: Sekotia, 2025.

[2] Valenzuela Feijóo, José. El neoliberalismo en América Latina: crisis y alternativas. Bolivia: Punto Cero, 1996.p. 46.

[3] Duguit, Leon. Soberanía y libertad: Lecciones dadas en la Universidad de Columbia (New-York). Chile: Ediciones Olejnik, 2023.

[4] Cammett, John M. Antonio Gramsci y los orígenes del comunismo italiano. California. Stanford University Press. 1967. p. 206.

[5] Popper, Karl R.. La sociedad abierta y sus enemigos. España: Ediciones Paidós, 2010. p. 39.

[6] Corral, Carlos. Fuerzas religiosas y sociedad internacional: Cien temas actuales del 2006 al 2008. España: Universidad Pontificia Comillas (Publicaciones), 2011. p. 64.

[7] Meléndez, Carlos. El mal menor: Vínculos políticos en el Perú posterior al colapso del sistema de partidos. Perú: Instituto de Estudios Peruanos, 2019. p. 1956.

[8] Mouffe, Chantal. Entorno a lo político. Fondo de cultura económica. México – Argentina – Brasil – Chile – Colombia – España – Estados Unidos de América – Guatemala – Perú – Venezuela. 2007.  p. 83.

[9] José Ortega y Gasset, España Invertebrada. Bosqueo de algunos pensamientos históricos. Calpe. Madrid. 1922.  p. 25.

[10] Hobbes, Thomas. Leviatán. O la materia, forma y poder de una República, Eclesiástica y civil. Traducido por Antonio Escohotado. p. 27.

[11] Gramsci, Antonio. Cuaderno 3. (XX). 1930. Miscelánea. p. 20.

[12] Fajardo, Christian. “Quintana, Laura. Política de Los Cuerpos. Emancipaciones Desde Y Más Allá de Jacques Rancière.” Ideas Y Valores 70, no. 176 (May 15, 2021): 213–20. https://doi.org/10.15446/ideasyvalores.v70n176.94178. p. 215.

[13] Foucault, Michel. Microfísica del poder. Traducción de Julia Valera y Fernando Álvarez – Uría. Segunda edición. Madrid. 1970.  p. 21.

[14] Mansilla, H. C. F. La crisis de la identidad nacional y la cultura política: aproximaciones a una teoría crítica de la modernización. Bolivia: Producciones CIMA, 2006. p. 136.

[15] Quintana, Laura. Rabia: afectos, violencia, inmunidad. Colección contrapunto. Siglo del Hombre Editores, 2022. Sipnosis.

[16] José Ortega y Gasset. La rebelión de las masas. Madrid: Espasa-Calpe, 1930. EPUB.p. 23.

[17] Ignacio, García Suárez, Juan Carlos Monedero. “Milei, Mercado de Órganos, Aborto, Liberalismo Y Transhumanismo: Crítica a Los Fundamentos E Implicancias de La Ética Libertaria.” Dios Y El Hombre vol. 8, no. 1 (August 28, 2024). p. 26. https://doi.org/http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/169944.

[18] Leidy. “Deuda En Dólares En Colombia No Ha Cedido Como Lo Señala Petro Y Minhacienda: Expertos Refutan Su Reducción.” Portafolio.co. Portafolio, May 28, 2026. https://www.portafolio.co/economia/expertos-advierten-que-no-se-ha-reducido-la-deuda-en-dolares-en-colombia-como-lo-senala-minhacienda-494979

[19] Evolución y crisis de la ideología de izquierdas. España: Siglo XXI de España, 1988. p. 22.

[20] Portal MEN - Presentación. “El Gobierno Del Presidente Iván Duque Fortalece a La Educación Superior Con Más Beneficios Para El Acceso Y La Permanencia - El Gobierno Del Presidente Iván Duque Fortalece a La Educación Superior Con Más Beneficios Para El Acceso Y La Permanencia,” 2025. https://www.mineducacion.gov.co/portal/salaprensa/Comunicados/408250:El-Gobierno-del-Presidente-Ivan-Duque-fortalece-a-la-Educacion-Superior-con-mas-beneficios-para-el-acceso-y-la-permanencia.

[21] Aparicio, Juan Ricardo. Rumores, residuos y Estado en "la mejor esquina de Sudamérica". Colombia: Universidad de los Andes, 2012. p. 96.

[22] Trujillo, A. “IVÁN Cepeda: LO Bueno, LO MALO Y LO FEO.” Carta de Gerencia, March 17, 2026. https://blogs.portafolio.co/carta-de-gerencia/ivan-cepeda-lo-bueno-lo-malo-y-lo-feo/.

[23] El heredero. Documental completo – La verdad que la izquierda quiere censurar. Youtube.com, 2026. https://www.youtube.com/watch?v=lTuudPgWdhY

[24] Herzl, Teodoro. Organización Sionista de Argentina. Argentina. 1960.  p. 79.

[25] Herzl, Teodoro. Organización Sionista de Argentina. Argentina. 1960. p. 120.

[26] Javier Milei afirmó: “Estoy orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo” (Cabreros, Delfina Torres. “Javier Milei En Nueva York: ‘Soy El Presidente Más Sionista Del Mundo.’” El País Argentina, March 10, 2026. https://elpais.com/argentina/2026-03-10/javier-milei-en-nueva-york-soy-el-presidente-mas-sionista-del-mundo.html. ).

Según manifestó De la Espriella, “yo soy católico, pero tengo una visión ecuménica de la religión. Respeto todo y me gusta. O sea, yo voy tranquilo a un rito cristiano y me encanta. He hecho rezos con la comunidad judía, que me encanta también”. (Romero, López. “Abelardo de La Espriella Lanzó Polémica Afirmación: Aseguró Que El Islam Es ‘Una Gran Amenaza Para La Humanidad.’” infobae, May 12, 2026. https://www.infobae.com/colombia/2026/05/12/abelardo-de-la-espriella-expuso-su-vision-sobre-las-religiones-la-islam-si-me-parece-una-gran-amenaza-para-la-humanidad/. ) Estas palabras muestran una valoración positiva de la comunidad judía y una disposición al diálogo con otras tradiciones religiosas. Aunque esta afirmación no permite concluir que exista una adhesión directa al sionismo, sí refleja una actitud de cercanía hacia sectores vinculados con el judaísmo y con el Estado de Israel.

“El diario Red afirma que es amigo sionista”. (Granado, Eduardo García. “Diario Red.” Diario Red, June 3, 2026. https://www.diario-red.com/articulo/internacional/amigo-israel-alumno-trump-politica-exterior-abelardo-espriella/20260602213145070739.html. ).

[27] Hobbes, Thomas. Leviatán. O la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil. Traducción cargo de Antonio Escohotado.  Planeta de libros. Madrid. 1980.  p. 120.

[28] Meléndez, Carlos. El mal menor: Vínculos políticos en el Perú posterior al colapso del sistema de partidos. Perú: Instituto de Estudios Peruanos, 2019. p. 1956.

[29] Mercant, Jaime. X (formerly Twitter), 2026. https://x.com/JaimeMercant/status/2050304707219103790.

[30] Benedicto XVI. Discurso. “A Los Participantes En Un Congreso Organizado Por El Partido Popular Europeo (30 de Marzo De 2006),” 2026.

[31] Francisco, Audiencia General. Miércoles, 10 de octubre de 2018.

[32] Benedicto XVI. Discurso. “A Los Participantes En Un Congreso Organizado Por El Partido Popular Europeo (30 de Marzo De 2006),” 2026.

[33] Benedicto XVI. Discurso. “A Los Participantes En Un Congreso Organizado Por El Partido Popular Europeo (30 de Marzo De 2006),” 2026.

[34] Benedicto XVI. Vatican.va. “Sacramentum Caritatis, Exhortación Apostólica Postsinodal Sobre La Eucaristía Fuente Y Culmen de La Vida Y de La Misión de La Iglesia (22 de Febrero De 2007),” 2026. n. 83.

[35] Juan Pablo II, Carta enc. Evangelium vitae (25 marzo 1995): AAS 87 (1995), 401-522; Benedicto XVI, Discurso a un congreso organizado por la Academia Pontificia para la vida (27 febrero 2006): AAS 98 (2006), 264-265.


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Diego Fernando García

Soy el administrador del Pensamiento Serio. Soy un lector de filosofía, libros que hablan de pensamiento humano, mi corriente filosófica es: neo-realismo analógico. Escritor de blog, artículos, creador del proyecto «pensamiento serio». Me gusta el tomismo y la Filosofía Colombiana.

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