“De querer ser a creer que se es ya,
va la distancia de lo trágico o lo cómico”
(José Ortega y Gasset,
Meditaciones del Quijote).
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Por: Diego Fernando García
diego@pensamientoserio.com
🎥 En video
Este video desarrolla en voz alta una reflexión publicada previamente en Pensamiento Serio. La lectura en voz permite matices que el texto no siempre logra transmitir.
Autoridad intelectual y responsabilidad interdisciplinar
Quien se autopercibe como apologeta, Dante Urbina, una vez más ha incursionado en campos que no son de su competencia. Es sabido que no es filósofo de formación académica, sino un autodidacta que, a diferencia de muchos pensadores de peso que han contribuido realmente al conocimiento, no ha realizado aportes originales a la filosofía. Mantiene un blog en Infocatólica titulado “El filósofo católico”[1], lo cual lleva a algunos a confundir la repetición de ideas ajenas con el ejercicio genuino del filosofar. Como bien señalaba mi maestro Enrique Dussel, existen los llamados “pensadores sucursales”: quienes no practican el arte de parir ideas —tal como enseñó Sócrates—, sino que se limitan a reproducir discursos ya elaborados.
En definitiva, su discurso se mueve en el terreno de la doxa, aunque a veces recurra a citas como si se tratara de ciencia. Con ello termina cayendo en una forma de positivismo lógico o cientificismo, algo problemático en filosofía. En teología ocurre algo similar, olvidando además que la apologética es solo una parte de la catequesis, no su núcleo esencial.
Escribo estas líneas porque recientemente ha incursionado también en el ámbito de la psicología y de la teología mística. Sin embargo, en lugar de seguir los criterios propios de estas disciplinas, elabora diagnósticos parciales y simplistas, sin proponer soluciones integrales que contemplen las múltiples dimensiones del ser humano, como podría hacerlo un teólogo, un psicólogo o un sacerdote. “Estos profesionales cuentan no solo con formación teórica, sino también con experiencia práctica”[2], algo que Dante Urbina claramente no posee. El video al que hago referencia es el siguiente: [“se deja constancia del material mencionado”[3]].
Por otra parte, antes de redactar este texto, consulté a varios psicólogos amigos y a dos teólogos, precisamente para evitar que mi percepción personal me llevara a error. Todos ellos, desde su competencia profesional, coincidieron plenamente con la crítica que yo ya había formulado. A partir de ello, decidí escribir este breve comentario.
La analogía es sencilla: si alguien lee algunos textos de medicina y se cree médico, nadie le tomaría en serio. En cambio, cuando alguien se autoproclama filósofo o teólogo, muchas personas le conceden credibilidad sin mayor cuestionamiento. La diferencia es clara: en el caso de la medicina, la gente cuida su salud; por eso, invito también a cuidar la salud espiritual y psicológica. Este tipo de discursos, aunque pretendan una visión unívoca y cerrada, pueden resultar profundamente equivocados.
Nota final
No pido que me crean. Al contrario, los invito a verificar lo que afirmo por sus propios medios. Envíen el video de Dante Urbina a dos psicólogos, dos sacerdotes y dos teólogos —preferiblemente con formación de maestría— y soliciten su opinión. Yo lo hice, y todos coincidieron en que el enfoque es incorrecto tanto desde la psicología como desde la teología mística, precisamente porque invade ámbitos que no le corresponden.
Este escrito es una nota crítica y no una refutación intelectual en sentido estricto. Su propósito no es confrontar doctrinas formales ni desarrollar una demostración sistemática, sino analizar, de manera general, ciertas cuestiones metodológicas y de delimitación disciplinar. Entrar en debates doctrinales específicos implicaría incurrir en el mismo error que aquí se señala: intervenir en campos que requieren competencias técnicas propias. Por ello, el enfoque adoptado se mantiene deliberadamente en un plano crítico y reflexivo, sin pretensión de exhaustividad académica.
Se despide tu amigo de siempre Diego Fernanado García.
Referencias Bibliográficas
[1] Urbina, Dante. “El Filósofo católico.” Infocatolica, (Consultado el 17 de enero de 2026). https://www.infocatolica.com/blog/filosofo.php
[2] Los psicólogos cuentan con una sólida formación teórica y ejercen la terapia. Los sacerdotes, por su parte, reciben formación en seminarios o en casas religiosas, así como en universidades, y desarrollan su labor a través de la pastoral y la confesión; tareas que son realizadas por personas altamente calificadas para abordar la dimensión espiritual del ser humano. Los teólogos, en cambio, se distinguen por el conocimiento propio de la ciencia teológica y por una práctica que combina el ámbito académico con el ejercicio pastoral.
[3] Urbina, Dante. "Descubre cómo salir de tu adicción: Una perspectiva cristiana. Youtube.com, 2026. https://www.youtube.com/watch?v=EC3DA28cj4A.
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Creo que es envidia; Dante está muy ocupado para darle importancia a este texto con falta de intelecto.
ResponderEliminarNo realiza una demostración sistemática que permita identificar con claridad dónde radica el problema ni contra qué saber o disciplina se está argumentando.
Muchas gracias por leer y comentar.
EliminarPara Muñeco apologética
Cuatro puntos frente a tu comentario.
1. No es envidia al buen Dante.
2. Dante Urbina es una persona excepcional. No tengo nada en su contra; es muy amable y un excelente economista que conoce bien la doctrina social de la Iglesia. Sin embargo, el problema surge cuando se aventura en áreas que no son de su especialización. Hace años, tuve la oportunidad de hablar con él sobre esto en un par de ocasiones, y aunque fue una corrección fraternal, también me acerqué con amigos para discutirlo más a fondo. Recientemente, he expresado mis críticas de manera pública, lo que no ha sido fácil, ya que duele criticar a un amigo. No obstante, creo que es lo mejor, ya que la verdad debe prevalecer.
3. En el video “Descubre cómo salir de tu adicción: una perspectiva cristiana”, Dante Urbina sostiene, en síntesis, que la adicción puede comprenderse y superarse fundamentalmente mediante una lectura moral y espiritual del problema, privilegiando la voluntad, la conversión personal y determinadas prácticas religiosas, sin un abordaje sistemático de los factores psicológicos y clínicos implicados. En definitiva, el planteamiento no ofrece una solución clara al problema; además, en videos anteriores su enfoque había sido más elaborado y mejor desarrollado.
4. Como dije en mi texto, te invito a preguntarle a dos teólogos, dos psicólogos y a dos sacerdotes sobre este tema.
Saludos, Diego.