Choque de valores.

Hoy día es frecuente encontrarse con un continuo choque de valores. Por ejemplo, la autoridad que se vive en la familia choca con la que se experimenta en otros lugares o en los grupos sociales con los que se comparte la vida diaria. La pregunta obliga es: ¿Qué hacer? Pues, enseñar toda clase de valores desde la casa y desde pequeños; esto indica que la mayor responsabilidad recae en los padres de familia. Son ellos los que deben ir grabando en el corazón de sus hijos la capacidad para amar, perdonar, ser honestos y respetuosos, es allí donde se comienza a formar los mejores ciudadanos que nuestros pueblos necesitan. Desafortunadamente en esa edad también se pueden alimentar rencores y odios, así que es mejor educar en el amor a la verdad, a la justicia y en la capacidad de experimentar humanidad y respeto por los otros.

También hay que enseñar desde el hogar la generosidad humana y material, generosidad que no calcula su entrega, pues en cada uno de nosotros existe una persona generosa que quiere vivir “dándose sin cansarse”. Que quiere ser como una luz en la oscuridad para los demás.

Cuenta que un hombre trataba de caminar por las calles oscuras de una ciudad cuando vio a otro acercarse trayendo un farol encendido en sus manos. Cuando estuvo muy cerca notó que el hombre de la luz tenía los ojos cerrados, así que pensó: “creo que ese hombre es ciego”. Sin dudarlo le dijo, disculpe señor, pero si usted es ciego, ¿para qué lleva esa luz si no puede ver? Pues para que no tropiece la gente conmigo, le respondió el hombre.

Al grabar en el corazón de los niños los verdaderos valores, estos serán como una luz que los guiarán a ellos mismos y a otros, de modo que no chocarán, ni tropezaran. El hacer brillar la propia luz hará que hombres y mujeres ayuden a construir un mundo más justo y más humano.  





Diego Fernando García

Soy Licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), graduado el 20 de diciembre de 2025. Cursé un Ciclo Filosófico de cuatro años en el Seminario Mayor de la Diócesis de Málaga-Soatá y soy Técnico en Sistemas de la Fundación Autónoma de Santander. Mi pensamiento se orienta hacia el neorrealismo analógico, con especial interés en Aristóteles, la filosofía colombiana y la reflexión sobre la persona. Entre mis principales referentes están Santo Tomás de Aquino, Enrique Dussel y Mauricio Beuchot. He profundizado en el pensamiento de Abelardo Lobato, sobre cuya concepción de la persona realicé mi monografía de grado. Asimismo, soy creador de un sistema utópico inspirado en el pensamiento de Tomás Moro. Soy creador de Pensamiento Serio, proyecto dedicado a la reflexión filosófica sobre la sociedad y el sentido, desarrollado mediante una página web, YouTube, newsletters, blogs, Discord y otras plataformas digitales. Mi propósito es acercar la filosofía a la vida cotidiana y promover una reflexión seria sobre el ser humano y nuestro tiempo.

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