Lic. Yuri Chávarry Tello
Psicólogo Clínico y Católico Practicante
TABLA DE CONTENIDO
CONTEXTUALIZACIÓN
Los siete vicios capitales forman parte de la tradición moral cristiana y han sido objeto de reflexión teológica y filosófica durante siglos. Santo Tomás de Aquino los aborda en la Suma teológica, donde explica su carácter capital por la posibilidad de que constituyan principios de los que se deriven otros vicios (Tomás de Aquino, s. f., I-II, q. 84). Más allá de su significado moral y teológico, cabe plantearse una pregunta desde la psicología científica: ¿sería posible desarrollar un instrumento psicométrico que permitiera evaluar determinadas disposiciones psicológicas relacionadas con los vicios capitales y las virtudes que tradicionalmente se les contraponen?
Esta pregunta constituye el punto de partida de la presente propuesta. No se pretende afirmar que los vicios capitales sean categorías psicológicas ni que la psicometría pueda medir directamente el pecado o la virtud moral. Se trata, más bien, de explorar la posibilidad de investigar algunas dimensiones psicológicas relacionadas con estas categorías, tomando como referencia el enfoque cognitivo-conductual y los procedimientos propios de la psicometría. La propuesta nace del interés por establecer un diálogo riguroso entre la tradición moral, la psicología científica y la medición psicológica, respetando los límites y las particularidades de cada ámbito. Este diálogo requiere distinguir los planteamientos filosóficos y religiosos de las afirmaciones que pueden someterse a evaluación empírica, una cuestión que también he abordado en una reflexión anterior sobre la relación entre psicología, filosofía y fe católica (Chávarry, 2026).
DE LA CONCEPCIÓN MORAL A LA POSIBILIDAD DE EVALUACIÓN PSICOLOGICA
Para plantear esta posibilidad, es necesario distinguir entre pecado y vicio. El pecado remite al acto moralmente desordenado, mientras que el vicio se entiende como una disposición habitual que inclina a la persona hacia determinados actos. En la reflexión tomista, los vicios capitales se caracterizan por su capacidad de favorecer la aparición de otros vicios (Tomás de Aquino, s. f., I-II, q. 84, a. 3). Esta distinción permite formular una pregunta de investigación: ¿pueden identificarse dimensiones psicológicas relativamente estables relacionadas con algunas de las disposiciones que la tradición moral describe mediante los vicios capitales? Por ejemplo, podría investigarse la relación entre determinadas manifestaciones de soberbia y la dificultad para reconocer errores; entre la ira y ciertos patrones de regulación emocional; o entre la pereza y algunas conductas de procrastinación. Estos ejemplos no establecen equivalencias entre conceptos morales y psicológicos. Únicamente ilustran cómo podrían formularse preguntas susceptibles de investigación.
De igual manera, sería necesario examinar las virtudes tradicionalmente contrapuestas a los vicios capitales. La humildad, la generosidad, la castidad, la paciencia, la templanza, la caridad y la diligencia tienen significados morales que no pueden reducirse automáticamente a comportamientos observables ni a puntuaciones obtenidas mediante un cuestionario. La cuestión consiste en determinar si algunas dimensiones psicológicas relacionadas con estas disposiciones pueden definirse y estudiarse empíricamente.
LA TEORIA COGNITIVO-CONDUCTUAL COMO MARCO POSIBLE
La teoría cognitivo-conductual podría proporcionar un marco pertinente para explorar esta propuesta, dado su interés por las relaciones entre cogniciones, emociones y conductas, así como por los procesos de aprendizaje que participan en el mantenimiento de determinados patrones de comportamiento. Desde esta perspectiva, podrían formularse preguntas acerca de las creencias, las respuestas emocionales y las conductas asociadas a las dimensiones que se pretendiera estudiar.
Sin embargo, adoptar este enfoque no significaría convertir los vicios capitales en categorías clínicas ni suponer que cada uno corresponde a un mecanismo psicológico específico. Antes sería necesario determinar qué se pretende evaluar y justificar conceptualmente la relación entre las categorías morales y las variables psicológicas propuestas. Tampoco se sostiene que el enfoque cognitivo-conductual sea el único desde el cual podría abordarse el tema. En esta propuesta se plantea como una perspectiva posible, coherente con el interés por estudiar las relaciones entre cognición, conducta y aprendizaje.
¿SERIA VIABLE CONSTRUIR UN INSTRUMENTO PSICOMETRICO?
La construcción de un instrumento psicométrico requiere mucho más que elaborar preguntas relacionadas con un tema. Es necesario definir los constructos, establecer qué se pretende medir y reunir evidencias que permitan evaluar la calidad de las puntuaciones obtenidas y justificar sus posibles interpretaciones. Boateng et al. (2018) describen procedimientos metodológicos para desarrollar y validar escalas destinadas a la investigación en los ámbitos sanitario, social y conductual. Su trabajo destaca la importancia de delimitar los constructos, desarrollar los ítems y examinar las propiedades psicométricas del instrumento.
Estos principios serían relevantes para una eventual investigación sobre los vicios capitales y sus virtudes contrapuestas. En primer lugar, habría que estudiar si las dimensiones propuestas pueden definirse de manera suficientemente clara. Después, sería necesario determinar si pueden evaluarse mediante indicadores adecuados y si las puntuaciones obtenidas permiten realizar interpretaciones justificadas. La investigación también tendría que examinar las posibles relaciones entre los vicios y sus virtudes contrapuestas.
No sería adecuado asumir de antemano que ambos representan necesariamente los extremos de una misma dimensión. La ausencia de una conducta determinada no implica automáticamente la presencia de la virtud correspondiente. Una persona puede no manifestar una conducta asociada con determinado vicio por razones muy distintas, y eso no demuestra por sí solo que haya desarrollado la virtud contrapuesta. Por ahora, no corresponde proponer una estructura definitiva para el instrumento, formular sus ítems ni anticipar sus propiedades psicométricas. Esas tareas pertenecerían a etapas posteriores, si la revisión conceptual y metodológica inicial respaldara la pertinencia de continuar. Por tanto, la viabilidad de la propuesta permanece abierta. Su evaluación dependería de la claridad de los constructos, de la adecuación de los procedimientos empleados y de las evidencias empíricas que pudieran obtenerse.
ALACANCES Y LMITES DE LA PROPUESTA
Un aspecto fundamental consiste en distinguir la evaluación psicológica de la valoración moral. Un instrumento psicométrico no podría determinar por sí solo si una persona se encuentra en pecado, si posee una virtud moral en sentido pleno o cuál es su responsabilidad ante una acción concreta. Estas cuestiones no pueden resolverse mediante una puntuación psicométrica. La psicometría podría contribuir a investigar determinadas dimensiones psicológicas definidas previamente, pero sus resultados tendrían que interpretarse dentro de los límites de aquello que el instrumento efectivamente evalúa.
Otro aspecto que merece especial atención es la diferencia entre la conducta manifiesta, la experiencia subjetiva y las disposiciones habituales. Los actos observables no siempre permiten determinar si existe una virtud interiorizada. Una persona puede realizar actos aparentemente humildes y, sin embargo, conservar una actitud interior de superioridad frente a los demás. Del mismo modo, alguien puede mantener una conducta exteriormente controlada ante una situación frustrante mientras experimenta una intensa ira en su interior. Estos ejemplos ilustran una dificultad relevante para la evaluación psicológica, porque lo que una persona hace, lo que siente y la manera habitual en que interpreta las situaciones no son necesariamente equivalentes. Por ello, una futura evaluación no debería limitarse a identificar comportamientos externos ni asumir que estos reflejan de manera directa las disposiciones que se pretende estudiar. Sería necesario explorar también las cogniciones, las emociones y la interpretación que la persona hace de sus experiencias.
Conviene, sin embargo, evitar una conclusión apresurada, ya que experimentar ira mientras se mantiene una conducta controlada no demuestra por sí solo una falta de paciencia. Regular la conducta a pesar de una emoción intensa puede constituir precisamente una manifestación de autocontrol. La cuestión que una investigación psicológica podría explorar sería cómo se relacionan la experiencia emocional, la interpretación de las situaciones y los patrones habituales de respuesta, sin atribuir automáticamente un significado moral a cada una de estas variables.
En este punto aparece el problema de la deseabilidad social. Cuando las preguntas se refieren a comportamientos valorados moralmente, algunas personas podrían responder de acuerdo con lo que consideran socialmente aceptable, en lugar de describir con precisión sus propias experiencias o conductas. En un instrumento relacionado con los vicios y las virtudes, esta posibilidad merecería especial atención, pues las respuestas podrían verse influidas por la imagen que la persona desea transmitir o por la manera en que se percibe a sí misma.
Uziel (2010) invita a reconsiderar la interpretación de las escalas de deseabilidad social, mostrando que las respuestas socialmente favorables no deben entenderse automáticamente como intentos deliberados de engañar. La forma de responder también puede relacionarse con el autocontrol y con la orientación de la persona hacia las expectativas interpersonales. Por tanto, sería necesario estudiar cuidadosamente este fenómeno, sin reducirlo a una simple distinción entre respuestas verdaderas y falsas. En consecuencia, una eventual investigación tendría que examinar cómo obtener información suficientemente válida sobre las dimensiones propuestas y cómo interpretar las posibles discrepancias entre lo que una persona manifiesta, lo que experimenta y los patrones que mantiene habitualmente. Esta dificultad no invalida la propuesta, pero constituye uno de los desafíos que deberían considerarse antes de afirmar que un instrumento de estas características sería viable.
Además, sería importante evitar que las categorías religiosas o las convicciones personales determinaran por sí solas las puntuaciones. Si se pretendiera estudiar estas dimensiones en poblaciones con diferentes creencias, habría que investigar si los ítems se interpretan de manera comparable. El objetivo no sería presumir que las creencias constituyen un sesgo, sino examinar si las interpretaciones y las propiedades de las mediciones se mantienen adecuadas en distintos grupos. Estas dificultades muestran la necesidad de abordar la propuesta con rigor, sin confundir la evaluación psicológica con el juicio moral ni dar por demostrada la viabilidad del instrumento.
UNA LINEA DE INVESTIGACIÓN POR EXPLORAR
La posibilidad de desarrollar un instrumento psicométrico inspirado en los siete vicios capitales y sus virtudes contrapuestas constituye una propuesta que merece ser examinada desde una perspectiva científica. Su interés radicaría en investigar si algunas categorías procedentes de la tradición moral pueden servir como punto de partida para estudiar dimensiones psicológicas definidas operacionalmente, sin confundir el juicio moral con la evaluación psicológica. La filosofía tomista podría aportar un marco conceptual para formular preguntas, mientras que la teoría cognitivo-conductual y la psicometría proporcionarían herramientas para investigar las dimensiones que pudieran definirse de manera científicamente evaluable.
Esto no significa que los vicios capitales puedan medirse directamente ni que la viabilidad del instrumento esté demostrada. Significa que es posible plantear una pregunta de investigación cuya respuesta dependerá de la delimitación conceptual y de las evidencias que se obtengan. Por eso la propuesta no consiste todavía en construir una escala, sino en explorar si existen condiciones conceptuales y metodológicas que justifiquen intentarlo. El paso inicial no sería redactar un cuestionario, sino examinar con rigor qué dimensiones podrían investigarse, cómo se distinguirían de los conceptos morales de los que parten y qué evidencias permitirían justificar una eventual evaluación psicométrica.
REFERENCIAS
1.- Boateng, G. O., Neilands, T. B., Frongillo, E. A., Melgar-Quiñonez, H. R., & Young, S. L. (2018). Best practices for developing and validating scales for health, social, and behavioral research: A primer. Frontiers in Public Health, 6, Article 149. https://doi.org/10.3389/fpubh.2018.00149
2.- Chávarry, Y. (2026). ¿Psicología tomista o psicología filosófica? Una crítica desde la práctica clínica y la fe católica. Pensamiento Serio. https://www.pensamientoserio.com/2026/10/psicologia-tomista-o-psicologia.html
3.- Tomás de Aquino. (s. f.). Suma teológica (I-II, cuestión 84). https://tomasdeaquino.org/suma-teologica/I_II_q84.htm
4.- Uziel, L. (2010). Rethinking social desirability scales: From impression management to interpersonally oriented self-control. Perspectives on Psychological Science, 5(3), 243–262. https://doi.org/10.1177/1745691610369465
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