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Respuesta reflexiva a la definición de filosofía
Por: Guillaume Aguilar Gerardo
Nota:
Esta respuesta reflexiva nace de “este video”[1]
Aclaro que mi intención no es sabotear a la colega Ayme Román en su intervención, sino complementarla.
· Vamos empezando por la definición ontológica primitiva y vigente aún de filosofía, que tiene todo que ver con la tradición aristotélica griega. El objeto propio de la filosofía es el conocimiento verdadero por medio de las causas primeras y los principios. ¿Esto qué quiere decir? La persona humana está dotada de entendimiento y sensibilidad. Entendimiento porque tiene inteligencia, y sensibilidad porque por medio de los cinco sentidos: oído, olfato, gusto, tacto, y la vista como el más noble de los sentidos puede llegar a conocimiento. Por tanto, el conocimiento sensible y cognoscente se da en la persona humana, no fuera en abstracto de la persona humana. La filosofía es la pasión o amor por el conocer. Recordemos que por pasión se entiende ese padecer en el alma de la persona; porque en esencia como nos lo enseñaría la tradición griega aristotélica, la persona está dotada de alma que es principio vital de su cuerpo natural. Esa alma inmaterial está dotada de entendimiento, memoria y voluntad. Por tanto, podemos concluir que la ciencia se da en el mismo entendimiento, memoria y voluntad de la persona humana; en esas capacidades que son intelectivas. ¿Por qué juzgar de esta manera? Porque la persona se vale de todas sus potencias o capacidades intelectivas para poder hacer ciencia y ejecutar el método experimental. En consecuencia, la ciencia se da dentro del concurso del compuesto y toda la dimensión de la persona humana.
· ¿Qué si la filosofía es madre de todas las ciencias? En cuanto al nacimiento de la episteme o teoría del conocimiento que estudia la realidad (ontología), sí. Es la madre de todas las ciencias. La filosofía es un saber que se estudia de manera reflexiva a sí mismo, bien diría Ulises Moulines en fundamentos para una filosofía de las ciencias. Además, nos dice Moulines que la filosofía tiene un carácter reflexivo como análisis conceptual. Y la actividad científica tiene como práctica la teorización. Por tanto, si hablamos de lógica, lógica, no es otra cosa que una verificación racional de un método. Y la lógica es parte también de la filosofía. Minusvalorar esa verificación racional respecto a un método experimental es incurrir en un positivismo lógico univocista que sólo permite la descripción de una forma retórica y monopólica, y no lo que arrojan las conclusiones en un método que sería ese proceso de compresión del resultado al que se llegó a través de dicha experimentación. Es decir, las ciencias no sólo son descriptivas, sino interpretativas (hermenéuticas); e incluso implican una carga ética y moral. Podemos dar la certeza que la filosofía es postulado de todas las ciencias. Es decir, requiere de su madre; requiere de filosofía y ella las interpreta.
Personalmente, observo que en dicho debate entre Mía y Rigoberto existió una falta de consideración del acto hermenéutico en el método científico, y se puso todo énfasis en concebir el método científico sólo como descriptivo.
· Ahora, ¿Qué es la verdad? Antes de contestar esa pregunta tenemos que apelar a la pregunta que interroga por el ser puesto que la verdad es un trascendental inherente al ser. En la tradición de verdad aristotélica se atesora su residencia en el entendimiento y la proposición; en la tradición de verdad agustiniana y heideggeriana se atesora su residencia como un desocultamiento o revelación de lo dado; una aletheia; en la tradición tomística se atesora su residencia en el ser. Es decir, las tres concepciones de verdad son válidas y de complementan.
· ¿Sobre la correspondencia de la realidad con la verdad (Adaecuatio Res et intellectus)? La verdad es analógica con la realidad, pero no equivocista. Es decir, implica al ser y no cae en una ambigüedad o relativismo absoluto, sino en un relativo racional. Porque hablar del ser también implica analogía. Ya lo decía el mismo Estagirita que existen acepciones del ser. Es decir, expresar el ser implica una metonimia de sentidos para poder llegar a conocer la cosa en sí. Pero también implica el acto interpretativo o hermenéutico. Del ente o ousía podemos hablar de varios predicamentos. Por ejemplo, su entidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, situación, estado, acción, pasión. Pero en lo que respecta al debate de Mía y Rigoberto, nos interesa mucho el predicamento de cualidad ya que la finalidad u objetivo de su debate desemboca en la relevancia de la identidad. Y para hablar de identidad necesitamos la cualidad porque es lo que nos hace distinguir la diferencia en la esencia en un orden ontológico.
· ¿Qué relación tendrían el ser, la verdad, y la identidad? Por medio de la analogicidad llegamos a la conclusión de que podemos conocer la cosa en sí. Por ejemplo, afirmar Mujer trans implica ya un tránsito del No Ser al Ser. ¿Qué quiere decir? Que una mujer trans lo es en virtud de ser Imagen de un ser real que bien se afirma como Mujer natural. Hay una inferencia analógica atributiva implícita allí, pero también una inferencia analógica proporcional propia o de identidad. Allí donde no alcanzan las palabras está el Ser. Recordemos cómo bien nos los enseñó la tradición aristotélica desde Peri hermeneias, que los nombres son naturales cuando se convierten en un símbolo racional de algo. No todo nombre es convencionalidad. Por ejemplo, la Palabra Maternidad es símbolo que expresa la cualidad de un ser real (la mujer): Puede gestar una vida, llevar una vida en su vientre entre siete a nueve meses, puede dar a luz una nueva vida. Hay una analogía proporcional o de identidad implicada. Incluso esa analogía proporcional o de identidad nos pude llevar a pensar en una maternidad adoptiva o espiritual, pero en razón de un ser natural. En conclusión, hay una identidad en orden ontológico, porque los juicios ontológicos son evidentemente simbólicos, y ya dijimos que el símbolo como aquello que nos arroja un conjunto de sentidos y verdades, expresa el ser en las cosas. Por tanto, una mujer trans lo es derivado a cuestiones que implican un objeto natural, un objeto ideal (carácter estético, sensibilidad, y el sentimiento), y un objeto social o ambiental. Y el tema de las identidades ontológicas e identidades subjetivas se entienden a la luz de la interpretación o acto hermenéutico. La identidad está fuertemente vinculada con el objeto natural, objeto ideal o estético, y el objeto social; no serían algo separado como los posestructuralistas contemporáneos lo plantearon. La verdad sigue desocultándose, sigue permaneciendo en el intelecto y en la cosa, y, además sigue predicándose porque tiene una inherencia analógica con el ser de las cosas (realidad), más no equivoca o perdida.
· ¿Dios como causa incausada? En Summa contra los gentiles, en el libro de la sabiduría, en el catecismo de la Iglesia católica, se nos enseña que también las nociones como causa eficiente o causa primera; a las cuales Santo Tomás tomó de las doctrinas platónicas, vienen a ser de igual manera desde una teoría del conocimiento analógica. En un orden proporcional son juicios de razón que apelan a la revelación y a la Fe, es decir, racionalizan la Fe sin el rigor de una ciencia experimental. No es que Santo Tomás quisiera dar pruebas experimentales del teísmo, sino justicia de razones, dar a entender que la teología racional es compatible con la revelación divina. Que Fe y razón son compatibles. No es que Santo Tomás haya querido ser filósofo para hacer más filosofía, sino que se valió de toda la filosofía de Aristóteles para ser el teólogo racional por antonomasia. Quiso decir a los cristianos que no militan en un fideísmo, sino que a la luz de la razón natural también Dios se revela a través de los seres. Cornelio Fabro llamaba a esta analogía por participación. Ya si hablamos propiamente de la Persona de Jesús, entonces también apelamos a la Historia misma que tiene todo el rigor del método científico, y que autores como Reihart Kosselleck le han llamado ciencia.
· En conclusión, a la crítica constructiva de Ayme y el debate de Mía Skey y Rigoberto, las ciencias tienen un lenguaje filosófico. La identidad humana implica una interpretación o hermenéutica a nivel de objeto natural, objeto ideal o estético, y objeto social. Además, destacar la importancia de que subjetividad y objetividad no están enemistadas, sino hermanadas. Complementando con la lingüística y su valor simbólico; incluso las mismas ciencias experimentales implican juicios eminentemente y evidentemente simbólico-ontológicos. Por ejemplo, si yo nombro cáncer a una extremidad del cuerpo que presenta una anomalía irreversible, es porque como médico he sabido simbolizar una afectación real en una persona. Va siendo necesario que en un orden de teoría del conocimiento empecemos a integrar como intelectuales, autodidactas, influencers, académicos, filósofos, científicos, etc., la implicación y conciencia de que Hombre-Mundo-Realidad-Lenguaje, no son algo separado, sino algo unido de manera implacable.
Como citar este artículo
Referencia Bibliográfica
[1] Ayme Román. Filósofa de la Ciencia CORRIGE el debate entre Mia Skylar y Rigoberto Hidalgo. (2026). Youtube.com. https://www.youtube.com/watch?v=YoFnDgU1FOc