Mamá en Misa me aburro.

Hace días que estoy dando vueltas en mi cabeza. Mi hijo me dió la clave, el punto de partida. Me dijo: "mamá! ¡en misa me aburro! ¿por qué vamos a misa? ¡ yo no quiero ir!"

Y me recordé a mi misma diciéndole algo parecido a mi madre. Me volví a ver sentada en un banco contando las baldosas blancas y negras del suelo de la iglesia, sin entender ni importarme nada de lo que estaba sucediendo en el altar.

Mi madre no se escandalizó cuando le dije que había decidido no ir porque, para aburrirme, mejor me quedaba en casa. Me habló con mucho cariño y me regaló un misal para niños animándome a seguir la misa con él. Le hice caso y supere mi dificultad.
Pero ¿ qué hacer cuándo nuestros hijos tienen dificultades con la lectura?

Necesitamos aprender a leer conociendo las primeras letras. Si cuando apenas distinguimos las vocales nos dan "El Quijote" como libro de cabecera, con toda seguridad no volveremos a coger un libro en la vida. El problema no está en "El Quijote" si no en nuestras dificultades para entenderlo si no nos dan las herramientas para hacerlo.

Lo mismo sucede, salvando las distancias, con la misa. Es un misterio tan grande que debemos ir aprendiendo poco a poco, pasito a pasito, haciéndonos niños con nuestros hijos.

Mi hijo esperaba una respuesta y se la di: "nos aburrimos cuando no entendemos nada”.

Vamos a pensar cada domingo en tres cosas que nos puedan ayudar a comprender mejor. Porque cuando dejas de contar baldosas, el Señor te engancha y ya no se trata de "tener que ir" si no de "desear ir". Tú hazme caso"

Y esta es nuestra propuesta para este año de catequesis para la familiar. Avanzar juntos, domingo a domingo, intentando detenernos en cada detalle, palabra, gesto… que nos ayude a enamorarnos de este sacramento. Porque, que nos aburramos no significa que no queramos a Jesús, significa que necesitamos aprender.

Por: Eva Carreras.



Diego Fernando García

Soy Licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), graduado el 20 de diciembre de 2025. Cursé un Ciclo Filosófico de cuatro años en el Seminario Mayor de la Diócesis de Málaga-Soatá y soy Técnico en Sistemas de la Fundación Autónoma de Santander. Mi pensamiento se orienta hacia el neorrealismo analógico, con especial interés en Aristóteles, la filosofía colombiana y la reflexión sobre la persona. Entre mis principales referentes están Santo Tomás de Aquino, Enrique Dussel y Mauricio Beuchot. He profundizado en el pensamiento de Abelardo Lobato, sobre cuya concepción de la persona realicé mi monografía de grado. Asimismo, soy creador de un sistema utópico inspirado en el pensamiento de Tomás Moro. Soy creador de Pensamiento Serio, proyecto dedicado a la reflexión filosófica sobre la sociedad y el sentido, desarrollado mediante una página web, YouTube, newsletters, blogs, Discord y otras plataformas digitales. Mi propósito es acercar la filosofía a la vida cotidiana y promover una reflexión seria sobre el ser humano y nuestro tiempo.

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