Es promesa cumplida

Por estos días he vuelto a re-leer algunos textos del libro de Jeremías, que es uno de los profetas que me encanta por su tono existencial, por toda la frustración y el sufrimiento que padece a causa de cumplir su misión de anunciar la Palabra de Dios: “Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste, y me venciste. Yo era motivo de risa todo el día, todos se burlaban de mi. Si hablo, es a gritos, clamando ¡Violencia, destrucción¡ La Palabra del Señor se me volvió insulta y burla constante, y me dije: no me acordaré de él y no hablaré más en su Nombre” (Jeremías 20, 7-9). Así de sentidas y de dolorosas son sus expresiones cuando comprueba que al anunciar la Palabra de Dios queda enfrentado a todos, siendo objeto del ataque de aquellos a los que le está anunciando su bien.

Imagino el sufrimiento de este hombre y pienso en tantas personas que hoy viven la misma contradicción interna: que al declarar lo que es justo, lo que es bueno, lo que es verdadero, terminan atacados, perseguidos y objetos de burla. También pienso en todos aquellos que viven su misión, su vocación existencial en cualquier ámbito y tienen que soportar contrariedades, adversidades, que les llevan a preguntarse si están haciendo lo correcto.Jeremías, quiere dejar de hacer su trabajo, su misión, abandonarlo todo; pero se encuentra con que la fuerza de Dios es más grande que él: “no me acordaré de él, no hablaré más en su Nombre, pero sentía dentro como fuego ardiente encerrado en los huesos: hacía esfuerzos por contenerla y no podía”. Es terrible darlo todo de sí para hacer el trabajo y obtener como resultado insultos, peleas, conflictos, desatención.A Jeremías la crisis lo lleva a expresarse de manera muy pesimista: “¡Maldito el día en que nací, el día que mi made me dio a luz no sea bendito! (20, 14). Hasta allá lo ha llevado la situación, hasta no encontrarle sentido a la vida, hasta creer que no vale la pena vivir. Estoy seguro de que muchos que atraviesan situaciones duras y complicadas en su vida pueden sentirse identificados con este profeta; y quisiera contarles que, a pesar de estos sentimientos, él no se rinde, ni abandona su misión, ni se convierte a la lógica del mal, ni deja que lo venzan sus enemigos.Confía en el Dios que lo ha llamado y que siente presente en su corazón; se mantiene firme en su fe y sigue dando la batalla: “El señor está conmigo como valiente soldado, mis perseguidores tropezarán y no me vencerán”. Se mantiene esperanzado en el Señor, porque sabe que no abandona a su gente y siempre saca adelante al que ha confiado en Él. Su esperanza se basa en la fidelidad de Dios, sabe que es fiel y responde con victoria a la fidelidad de los hombres.La razón que encuentra para seguir creyendo y luchando a pesar de todo, es el amor de Dios. Seguro que las palabras de esperanza proclamadas al pueblo de parte de Dios:“Con amor eterno te amé, por eso prolongué mi lealtad y te reconstruiré y quedarás constituido…” las cree y las hace suyas en lo profundo de su corazón.Claro, nosotros, a pesar de todo, no nos vamos a dar por vencidos, pues sabemos que Dios nos ama con amor eterno y no nos va a dejar perecer. ¡Y eso que Jeremías no conoció a Jesucristo! Qué tal nosotros que hemos visto cómo responde con Resurrección y Vida el Padre a todo aquel que se deposita en su manos y se hace obediente a su Voluntad.¡Hey! No es tiempo para abandonar, ni para decir que todo está perdido. Es tiempo de misericordia, de esperanza, de seguir luchando y creyendo, no dejemos que el mal nos convierta a su lógica y nos venza. Vamos a seguir en pie de lucha. Dejemos que la Palabra de Dios a Jeremías nos siga guiando: “Convertiré su tristeza en gozo, los consolaré y aliviaré sus penas”.Sí, mi Dios, eso queremos que se cumpla, que esa promesa se haga realidad en nuestra vida para disfrutar los frutos de todo lo que hemos luchado y trabajado. Gozando lo que Tú, desde tu gratuidad, nos haz concedido. No vamos a maldecir, sino a confiar y a estar seguros del triunfo. Por esto, quiero terminar esta reflexión de hoy, invitándote a estar más alegre, más contento y más dispuesto a pesar de todo lo que vives, porque la Palabra que Jeremías nos anuncia -de parte de Dios- se cumplirá.


www.elmanestavivo.com
www.yoestoycontigo.com
Diego Fernando García

Soy Licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), graduado el 20 de diciembre de 2025. Cursé un Ciclo Filosófico de cuatro años en el Seminario Mayor de la Diócesis de Málaga-Soatá y soy Técnico en Sistemas de la Fundación Autónoma de Santander. Mi pensamiento se orienta hacia el neorrealismo analógico, con especial interés en Aristóteles, la filosofía colombiana y la reflexión sobre la persona. Entre mis principales referentes están Santo Tomás de Aquino, Enrique Dussel y Mauricio Beuchot. He profundizado en el pensamiento de Abelardo Lobato, sobre cuya concepción de la persona realicé mi monografía de grado. Asimismo, soy creador de un sistema utópico inspirado en el pensamiento de Tomás Moro. Soy creador de Pensamiento Serio, proyecto dedicado a la reflexión filosófica sobre la sociedad y el sentido, desarrollado mediante una página web, YouTube, newsletters, blogs, Discord y otras plataformas digitales. Mi propósito es acercar la filosofía a la vida cotidiana y promover una reflexión seria sobre el ser humano y nuestro tiempo.

Publicar un comentario

Espero comentarios adjuntos en alguna de las entradas de mi página web, preguntas cortas e interesantes, en el formulario de este portal o por correo electrónico. Las interpretaciones que se den a esta exposición: clara, concisa, profunda y precisa no es responsabilidad de Diego García; sino de la persona que escribe la critica positiva o negativa, no se responde por daños o perjuicios que se causaran por dichas notas.

Artículo Anterior Artículo Siguiente